Diario Sur

Rato intenta equiparar las 'black' con la retribución actual en Bankia

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ayer en la Audiencia Nacional. :: Jaime García
El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ayer en la Audiencia Nacional. :: Jaime García
  • Insinúa que el banco se deduce ahora conceptos que antes tachó de irregulares y sostiene que el consumo de su tarjeta se le restaba del salario

El expresidente de Caja Madrid y Bankia, Rodrigo Rato, apuntó ayer a los actuales directivos del banco en su línea de defensa ante la causa de las tarjetas 'black' que se juzga estos días en la Audiencia Nacional. El que fuera vicepresidente del Gobierno escogió el ataque como fórmula de blindaje al sugerir que la entidad «ha seguido declarando como gasto deducible» el de las tarjetas de su consejo. Una práctica que, según Rato, se contradice con la opinión del banco, «que había considerado irregulares» los pagos realizados por los 65 imputados en la causa. «Si es irregular, el gasto no es deducible», señaló ayer ante el fiscal, Alejandro Luzón.

Así intentó poner una mancha encima de la dirección «sobre la que antes tenía mucha más fe que ahora», afirmó en el interrogatorio. Sin embargo, la relación de las compras de las tarjetas 'black' difiere del actual sistema de remuneración que tiene la cúpula de Bankia en cuanto a que se trata exclusivamente de gastos de representación: son bonificables ante Hacienda, pero ajenos a lo que la acusación considera un uso ilegal de esos fondos por parte de la anterior directiva. En su insistencia contra los gestores de Bankia, insinuó que su opinión sobre la entidad se ha ido degradando con el paso del tiempo. Y afirmó que, si fuera ahora cuando tuviera que declarar por primera vez por este caso, «no hubiera dicho lo mismo que antes, una vez comprobada la 'buena fe' del informe» que Bankia remitió al FROB.

Por los más de 90.000 euros gastados con este sistema de tarjetas opacas, Rodrigo Rato se enfrenta a una pena de cuatro años y medio de prisión y una multa de 109.500 euros con responsabilidad subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas.

La declaración de Rato pasó por uno de sus momentos más tensos cuando el fiscal insistió en conocer el origen de las tarjetas, que no figuraban desglosadas ni como salario fijo, variable, retribución en especie u otro concepto, tal y como se encontraban redactados los informes del grupo. «Yo no los he visto y no sé si responden a la realidad», dudó. Ni supo explicar por qué no figuraron en el informe de Buen Gobierno Corporativo remitido a la CNMV en 2011. «Pensaba que estaba regularizado», afirmó.

También intentó desentenderse de cualquier decisión sobre la aprobación, uso o cancelación de ese sistema de pagos. «No era responsable», afirmó. Una versión que posteriormente chocó con la del que fuera director general de Auditoría, Ildefonso Sánchez Barcoj, quien aclaró que la firma dio de baja su tarjeta porque «el presidente dijo que la cancelaba». «Igual que nos la entregó, nos la quitó», zanjó contradiciendo a su antecesor ante el tribunal.

Nuevo sistema en plena crisis

El fiscal y los letrados de la acusación presentes en la sala mostraron su sorpresa al escuchar el argumento de Rato para explicar los cambios en el sistema de tarjetas que él se encontró en Caja Madrid en 2010, y que modificó a partir de 2012, cuando ya se constituyó Bankia.

En el primer caso, «se trataba de un complemento de salario, un sistema que nos permitía flexibilidad», explicó. Después él mismo propuso que se emitieran tarjetas «para usarlas sobre nuestro salario». Esto es, como si de un 'cheque-comida' se tratase. Y fue más allá en su justificación: «No era ni un gasto ni una retribución adicional, sino un instrumento de cobro que se cargaba» sobre el sueldo. Una herramienta «de liquidez». Así, si se hacía una disposición de la tarjeta, ese importe se detraía de su salario.

La acusación también quiso averiguar si ese nuevo sistema ideado por Rodrigo Rato para remunerar a la cúpula del banco entraba en contradicción con el decreto ley aprobado a principios de 2012 por el ministro de Economía, Luis de Guindos, en el que se limitaba el salario de los banqueros a 600.000 euros anuales. Ante la pregunta del fiscal sobre la urgencia de ese cambio para sortear la nueva normativa, Rato afirmó: «No era mi intención romper ningún tipo de modificación legal». Un término difícil de probar porque Rato percibió sueldo y dispuso de tarjeta durante cinco meses de 2012, hasta su salida.

Rato se mostró «convencido» de que con ese nuevo sistema de pagos «no íbamos contra la ley». Tiró de argumentario para mantener el uso de las 'black': «Era un instrumento conocido» por todo el mundo, dentro y fuera del banco. Se trataba de un incentivo «perfectamente legal», porque existía una comisión de retribuciones que lo amparaba; y, sobre todo, que era «equiparable a los que sucedía en el resto del sector», donde también existían incentivos «de esta tipología». Aunque, por ahora, la Justicia no ha actuado en ningún otro banco para acabar con otras 'black' como las tarjetas opacas de la antigua Caja Madrid.