Diario Sur

El BCE avisa a la banca de que los tipos bajos seguirán «un tiempo largo»

  • Pide a las entidades financieras que se acostumbren a operar en ese escenario, mientras el sector alerta del peligro para la rentabilidad

La política monetaria impuesta por Mario Draghi en el BCE de bajos tipos de interés no tiene visos de cambias a corto plazo. Esto significa que los bancos deberán acostumbrarse a convivir y hacer negocios, es decir, buscar la rentabilidad con este escenario inédito que en algunos casos llega a tipos negativos. Ese es el mensaje que transmitió ayer el economista jefe del BCE, Peter Praet, a las entidades financieras, quejosas de los problemas que les supone la prolongación de esta situación.

«La situación actual de bajos tipos de interés se mantendrá durante un tiempo largo», señaló el responsable del BCE durante su intervención ayer en el VII Encuentro Financiero Expansión-KPMG. Y ante un auditorio lleno de directivos de los principales bancos españoles fue muy claro: «Ese es el entorno en el que van a tener que trabajar los bancos, les guste o no, en los próximos años».

En su opinión, el mantenimiento de esta estrategia es algo natural si la economía no está creciendo. De hecho, Praet afirmó que la política monetaria del BCE intenta mantener los tipos bajos para que la economía pueda crecer incentivando el consumo y el crédito. Todo ello en un contexto de inflación muy baja en la zona euro e incluso negativa en el caso de España.

Praet también valoró de forma positiva las medidas adoptadas en España en este sector en los últimos tiempos al considerar que ha hecho un «gran esfuerzo» para reducir el ratio coste versus ingresos. En este sentido, puso como ejemplo el cierre de sucursales, más intenso que el realizado en otros países comunitarios y que, según los representantes de los principales bancos españoles, es un proceso que continuará en el futuro de forma «natural». Además, Praet insistió en la necesidad de acabar de rematar la unión bancaria.

La posición del BCE choca con las peticiones de la banca, que llevan tiempo alertando de situaciones tan anómalas como tener que cobrar a los clientes por los depósitos al tener tipos negativos (algo que ya han puesto en práctica algunas entidades alemanas). Sin embargo, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, fue más allá y además de cargar contra los bajos tipos de interés también alertó de los riesgos que supone para la viabilidad de las entidades una baja rentabilidad. «Un sector que no es capaz de abonar adecuadamente a sus accionistas está abocado al retroceso y si se mantiene, a desaparecer», señaló. En este sentido, Roldán avisó de que los tipos negativos son una «distorsión» que sólo se pueden mantener en un «lapso corto de tiempo».

El máximo dirigente de la AEB también señaló como uno de los problemas para la banca la «exigente, compleja y cambiante» regulación. En su opinión, es natural que tras la crisis las autoridades públicas e internacionales quieran reforzar la solvencia de los bancos, pero avisó de que «hay un punto a través del cual los aumentos de los requerimientos provoca más perjuicios que beneficios».

Medir los riesgos bancarios

En este sentido, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, defendió que los bancos que asumen más riesgos deberán responder con más capital regulatorio. «En caso contrario surgirían incentivos perversos», explicó. Por eso apostó por cerrar este año el acuerdo de Basilea III que ha introducido ya varios aspectos regulatorios en el sistema financiero internacional y en el que ahora se pretende lograr un modelo estándar y homogéneo para medir los riesgos bancarios.

Linde insistió en que son necesarias unas «reglas mínimas» de capital regulatorio que garanticen «la solvencia de los bancos». Dado que la exigencia de capital es mayor conforme mayor es el riesgo la clave se encuentra en medir esa variable. Ahora existen medidores internos en cada entidad financiera. Sin embargo, Linde explicó que algunos bancos podrían subestimar los riesgos para evitar tener más capital. Por eso considera positivo lograr unos modelos de riesgo homogéneos. «Ese es el punto en el que se encuentran ahora las negociaciones de Basilea III», aclaró.

El gobernador del Banco de España explicó que el abandono del medidor interno del riesgo operacional significaría que las entidades deberían usar el mismo sistema. «Esta no es una tarea fácil», reconoció. Además, Linde se mostró convencido de que este modelo estándar no debería suponer un «aumento significativo de los requerimientos de capital» salvo para aquellas entidades que usaran los medidores internos de manera ineficaz.