Diario Sur

Los contratos temporales duran 25 días menos que antes de la crisis

  • Se sitúan de media en las 53,4 jornadas, mientras que aquellos con una duración inferior a siete días se duplican y ya son el 10% de los eventuales

MADRID. Uno de los grandes problemas del mercado de trabajo español -además del elevado desempleo- es su alta tasa de temporalidad. De hecho, en 2016 uno de cada cuatro empleos es eventual, un porcentaje que duplica la media de la UE y que sitúa al país a la cabeza en precariedad laboral. Si a eso se le añade que los empleos tienen una duración cada vez menor, el problema se hace aún más grave.

Y es que la duración media de este tipo de contratos ha pasado de 78,6 días en 2007 a 53,4 días en 2015, lo que supone 25,2 días menos (-32%), según un estudio publicado ayer por UGT. Estas diferencias se hacen aún mayores en determinadas modalidades como los contratos de obra o servicios y los eventuales por circunstancias de la producción. Así, la duración media del primero ha pasado de tres meses en 2007 a menos de dos meses en 2015, es decir, 40,5 días menos (-44,1%). Por su parte, los eventuales se han reducido también de 65,5 jornadas en 2007 a 41,9 en 2015, un descenso de 23,6 días (-36%), según los datos aportados por el sindicato.

Más contratos de un día

Para colmo, es también en estas modalidades donde ha aumentado más el peso de los contratos de duración más corta. Así, de 2007 a 2015 los contratos de obra de duración igual o menor a siete días han pasado de suponer el 5,2% al 10,7%, y los de duración igual o inferior a un mes han crecido del 8,1% al 14,4%. Bien es cierto que en el 80% de ellos no se precisa su duración, sino que queda indeterminada, abierta a la duración final de la obra o del servicio en cuestión.

Por su parte, el porcentaje de contratos eventuales (que sí recogen su fecha de extinción) cuya duración es igual o menor a siete días ha pasado de 27,9% en 2007 a 43,7% en 2015, lo que supone un aumento de 15,8 puntos porcentuales. Los que duran un mes o menos han pasado de suponer el 50,7% al 68,1%. Por otro lado, los asalariados con un contrato temporal de un día de duración se ha duplicado desde 2007, con un aumento muy significativo a partir de 2012, es decir, desde el recrudecimiento de la crisis. Si antes representaban el 0,5% del total, ahora se sitúa en el 1,1%.

También se eleva el número de trabajadores con contratos de duración inferior al mes: en 2007 suponían el 2,4% frente al 4,4% en 2016. Cabe resaltar que tres de cada diez contratos de una jornada de duración se concentran en hostelería y uno de cada diez en actividades administrativas y servicios auxiliares.

Desde UGT denunciaron que este acortamiento de la duración de los contratos es «un fenómeno relacionado con la progresiva precarización del empleo» y que se ha agudizado a partir de 2010 a consecuencia de la aplicación de sucesivos cambios legislativos. A su juicio, se le ha otorgado «mucho más poder» a los empresarios y se ha allanado el camino para «profundizar en una utilización perversa, descausalizada e ineficiente de la contratación temporal».

Por todo ello, el sindicato dirigido por Pepe Álvarez aboga por perseguir el abuso y uso indebido de la contratación temporal y para ello pide intensificar la vigilancia y control por parte de la Inspección de Trabajo. A su vez, solicita, entre otras medidas, elevar las sanciones y penalizar el uso injustificado de estos contratos en aquellas empresas que, de manera habitual y reincidente, los utilicen sin justificación. En este sentido, piden que se explique por qué la relación laboral debe ser inferior a siete días.