Diario Sur

Telefónica desiste de la OPV de Telxius por la baja demanda

  • La operadora no iba a obtener los 3.000 millones que esperaba conseguir y lo achaca al desconocimiento de los inversores

madrid. Más vale una retirada a tiempo que una derrota. Es lo que han debido pensar los responsables de Telefónica al decidir ayer «desistir» del plan de sacar a Bolsa su filial de infraestructuras de telecomunicaciones, Telxius. El motivo principal ha sido que no han encontrado en el mercado el nivel de demanda esperado, entre otras cosas porque creen que los inversores están poco «familiarizados» con uno de sus principales nichos de negocio: la gestión de un cable submarino de 65.000 kilómetros de extensión que unirá el sur de Europa con EE UU; entrará en uso en 2017 y permitirá aumentar el ancho de banda de las conexiones intercontinentales. Sus principales clientes serán Microsoft y Facebook. No es lo único que, en su opinión, ha jugado en contra de los planes del grupo que preside José María Alvarez-Pallete. La mala situación de los mercados, según señaló en un comunicado remitido a la CNMV, también ha pesado. En consecuencia, Telefónica ha terminado considerando «no adecuada» la valoración «implícita» que se hacía de Telxius según las órdenes de compra que había ido recibiendo.

La operadora había previsto colocar en el parqué un 36,36% del capital de Telxius, aunque no descartaba ampliarlo hasta el 40%. La banda de precios orientativa se había fijado entre 12 y 15 euros por acción, lo que suponía valorar su filial entre 3.000 y 3.750 millones de euros. Visto que la demanda era más bien reducida, en el grupo pensaron en reducir un poco el coste de cada participación, e incluso ofrecer menos títulos, aunque finalmente han optado por abandonar su salida a Bolsa. La cúpula de Telefónica «seguirá analizando» ahora otras «alternativas estratégicas» como, por ejemplo, dar entrada a un socio (ya sea financiero o incluso industrial). El objetivo de Telefónica con la OPV de Telxius era captar fondos para reducir su deuda, que rozaba los 52.500 millones de euros al cierre del primer semestre.