Diario Sur

Blesa apunta a su antecesor para descargar su culpa

  • Dice que Terceiro, a quien relevó al frente de Caja Madrid, dispuso de 12.000 euros anuales «de libre disposición», más que con su 'black'

madrid. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque y más de un imputado famoso lo ha venido haciendo en distintos casos que se dirimen en los tribunales. Hoy hará lo propio Miguel Blesa, el penúltimo presidente de Caja Madrid antes de su integración en Bankia y principal acusado en el proceso de las tarjetas 'black'.

El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a 65 ex altos cargos de la caja de ahorros y del banco acusados por la presunta apropiación indebida de 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012, a través de esas polémicas tarjetas de crédito -las indemnizaciones reclamadas, sin embargo, se reducen a 12 millones por las prescripciones-, le interrogará por su papel eminente al frente de ese sistema «opaco» de pagos , como lo definió el juez del caso, «sin respaldo contractual» y fuera de los circuitos ordinarios de contabilización.

La respuesta de Blesa, según fuentes jurídicas, será argumentar que las polémicas tarjetas tuvieron su origen en el mandato de su antecesor, Jaime Terceiro. Para ello apunta a un acta del consejo de administración de mayo de 1988 donde se autorizaba la emisión de tarjetas, a fin de equiparar los sueldos de sus altos cargos con los del sector, más altos tras liberalizarse las cajas de ahorros.

Después, entre 1994 y 1995, se abundó en esa línea aunque siempre «exclusivamente para gastos de representación», según Terceiro. Su versión fue creída por el instructor, entre otras cosas porque hasta la llegada de su sucesor (1996) esas tarjetas eran «exclusivamente para gastos de representación» y, además, se fiscalizaban «minuciosamente».

Pero Blesa tiene otro reproche. En un escrito al tribunal denuncia que Terceiro percibía (desde 1988) una retribución anual de 12 millones de pesetas (156.000 euros) más otros dos (12.000 euros) para «gastos de libre disposición». Y el exfinanciero se queja de que mientras ese parte suponía el 7,7% de la retribución, en su caso lo gastado con la 'black' (436.688 euros) 'apenas' llegó al 2,7%.