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Gonzalo Górtazar, consejero delegado de Caixabank. :: reuters
Gonzalo Górtazar, consejero delegado de Caixabank. :: reuters

CaixaBank asume que no se recuperarán todas las ayudas públicas a la banca

  • El consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, sostiene que «no había otra solución» para salvar al sector, que recibió 53.553 millones

La inyección de capital que el Estado concedió desde 2009 a prácticamente la mitad de las entidades -casi todas, cajas de ahorros- se ha volatilizado. Al menos, en parte: de los 53.553 millones otorgados por las arcas públicas, «en algunos casos difícilmente se recuperarán». Así lo reconoce el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. «Al final ha habido unas pérdidas que han acabado saliendo del conjunto de contribuyentes», afirmó ayer durante el transcurso de un encuentro.

Gonzalo Gortázar admitió que la consecuencia de la crisis han sido «pérdidas» para los ciudadanos, aunque confió en que el Estado «las recupere en la medida de lo posible». E insistió en la idea de que «se rescató para evitar un coste mayor, y no había otra solución». Por ahora, la Administración ha conseguido rascar al sector 2.686 millones, un 5% del importe comprometido por la banca en apuros, según los últimos datos del Banco de España.

El CEO de CaixaBank recordó que las reglas han cambiado y que, gracias al Mecanismo Único de Resolución europeo, se ha habilitado un sistema que «nos va a permitir que, si hay una situación similar, evitaremos que el coste recaiga en los contribuyentes». Al mismo tiempo, apuntó cuál es la aportación realizada por su entidad para sostener al sector: 3.900 millones. De esa cuantía, 977 millones correspondían a las ayudas inyectadas a Banca Cívica y que CaixaBank devolvió en 2013 una vez adquirida esa entidad. El resto equivale a las aportaciones realizadas al Fondo de Garantía de Depósitos y al Fondo Único de Resolución, así como al Fondo de Reestructuración Bancaria y a la SAREB.

Aunque por el camino se encuentran algunas ayudas que el Estado concedió a entidades adquiridas posteriormente por grandes bancos. Por ejemplo, CaixaBank compró Banco de Valencia en 2012 por un euro sin asumir los más de 5.000 millones inyectados a la entidad levantina previamente para evitar su quiebra. Al igual que Catalunya Banc, adquirido por BBVA hace dos años en una operación en la que el FROB dio por perdidos los 12.000 millones que ya había otorgado a la antigua caja catalana para salvarla. O en el caso del gallego NCG Banco, vendido al venezolano Banesco, sin reconocer las millonarias ayudas concedidas. Además, queda pendiente el desenlace de la inyección a Bankia -más de 22.000 millones-, a la espera de una óptima privatización.

Posición en Repsol

Gonzalo Gortázar también se refirió en su intervención a la operación por la que Criteria ha vendido un 10% de Gas Natural. Y lo hizo para limitarse a mostrar su satisfacción, «porque si lo ha hecho es porque le interesaba», refiriéndose a la filial de participaciones industriales, que controla CaixaBank. En cuanto al 10% que tiene en Repsol, su idea es la de «mantener» esa inversión.

En cuanto al cobro de comisiones, Gortázar afirmó que las entidades deberían empezar a plantearse cobrar por los servicios que prestan. Aunque en CaixaBank, «al tener vinculaciones con los clientes, nos permite ser rentables» sin aplicar ese cobro explícito de tasas.

Por otra parte, el Banco Central Europeo dio ayer el visto bueno al nombramiento de Jordi Gual como presidente no ejecutivo de CaixaBank, después de que Isidre Fainé asumiera la presidencia de la Fundación Bancaria La Caixa y de Criteria el pasado mes de junio.