Diario Sur

Una mujer habla desde su teléfono en París. :: R. C.
Una mujer habla desde su teléfono en París. :: R. C.

Bruselas recula y retira la propuesta de limitar a 90 días el 'roaming' gratis

  • Juncker ordena a su Ejecutivo «mejorar» el polémico proyecto que ha durado sólo cinco días y que debe ser aprobado antes del 15 de diciembre

Del 'sí pero no', la Comisión Europea pasó ayer al 'sí pero no sabemos cómo'. Bruselas reculó dentro de la misma semana y anunció que da marcha atrás en su polémica propuesta de limitar a 90 días al año el 'roaming' gratuito para usar el teléfono móvil en toda la UE a partir del 15 de junio de 2017. Ojo a esta frase oficial del Ejecutivo comunitario. «A raíz de las respuestas iniciales, el presidente Juncker ha decidido dar instrucciones a los servicios para retirar el texto y trabajar en una nueva propuesta».

Una noticia en la que el qué es lo más importante -la gratuidad del 'roaming' queda en el aire- pero donde el quién es esencial. Jean-Claude Juncker, el cuestionado presidente de la Comisión que la semana que viene se enfrenta a su segundo debate sobre el Estado de la UE. Y, coincidencia o no, ahora queda bien parado en un tema tan controvertido.

Pero, ¿qué ha pasado? El lunes, la Comisión anunció con la boca pequeña su intención de limitar a 90 días anuales y con periodos máximos de 30 días la gratuidad del 'roaming' en los viajes dentro de la Unión. Es un mínimo. A partir de ahí si las compañías querían ofertar más días o incluso todo el año ya corría de su cuenta. El problema es que el cacareado fin de los sobrecostes por itinerancia no es total, como se afanaban en vender los políticos, sino parcial. Y es que el diablo siempre se esconde en la letra pequeña.

En su día ya se advirtió de que era necesario hallar una fórmula «justa» para evitar el uso «abusivo». También el fraude que se comete comprando tarjetas SIM en los países donde es mucho más barato para luego usarlas en tu lugar de residencia. Pero el temor de la Comisión es que las operadoras aumenten de forma general sus precios, y de ahí que se pensara en crear el cortafuegos de los 90 días al que los trabajadores transfronterizos (van a diario de un país a otro) quedarían exentos.

Aunque la inmensa mayoría de los europeos saldría en la práctica favorecido con estos 90 días -los europeos viajan a la UE una media de 12 días al año-, no menos cierto es que esa decisión se vio como la enésima cesión institucional hacia las grandes compañías. Y es que el terremoto originado ha sido tal que ayer, sólo días cinco días después, la todopoderosa Bruselas dio marcha atrás por voluntad, dicen, de Juncker. «Era una propuesta técnica que el presidente estima que no es suficientemente buena y que requiere trabajar sobre algo mejor», confirmó el portavoz comunitario, Alexander Winterstein. ¿Y ha tardado todo ese tiempo en darse cuenta?