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Rodrigo Rato volvió a declarar ayer ante el juez. :: sur
Rodrigo Rato volvió a declarar ayer ante el juez. :: sur

Rato ve «muy beneficioso» para Bankia contratar a su excuñado

  • El exministro vuelve a declarar ante el juez y trata de desligarse del controvertido fichaje pese a sus evidentes vínculos familiares

madrid. No había profesionales de ese perfil en la entidad y resultó «muy beneficioso» para Caja Madrid y luego para Bankia. Así justificó ayer Rodrigo Rato, quien fuera presidente de ambas y antes ministro de Economía, la contratación de su excuñado, Santiago Alarcó, y su secretaria personal, Teresa Arellano, por la entidad de ahorros.

Lo hizo en su cuarta declaración en calidad de investigado (la condición jurídica que hasta la última reforma penal correspondía a imputado) ante el juez de Madrid que tiene abierta una causa contra él por, entre otros, presuntos delitos de fraude fiscal, blanqueo de capitales, corrupción entre particulares y administración desleal. En algo menos de una hora, el expolítico metido a financiero (también llegó a dirigir el FMI) trató de desligarse del fichaje controvertido de ambas personas pese a sus evidentes vínculos.

Lo hizo esgrimiendo que fue el comité de medios de Caja Madrid el que realizó las contrataciones, luego ratificadas -según él- por el consejo de administración. Se 'limitó' a comunicar a altos cargos de la entidad que contactaran con los dos porque su «perfil» encajaba con lo que estaban buscando. En el caso de Alarcó, por su «larga y reconocida trayectoria en mercados internacionales», a fin de ayudar a manejar la liquidez y el balance de la caja. Y Arellano porque sus 16 años de experiencia en «servicios de máxima responsabilidad y representación» -estuvo junto a él en el Ministerio de Economía, el Parlamento y el FMI- la hacían casi ideal para el puesto de coordinadora general.

Su excuñado empezó cobrando 120.000 euros anuales (2011) y en poco más de dos años los cuadruplicó con creces (480.000 euros). Su secretaria comenzó con 110.000 euros (2010) y los triplicó (339.619 euros) en el mismo tiempo. Rato vio merecidas esas subidas por su «gran rentabilidad» laboral aunque dijo que no participó en una negociación que llevaron ellos mismos.