Una cuestión

Ese virus tan extraño

MANUEL CASTILLO

Es una especie de virus que ha caído sobre el fútbol español y que ha afectado al Málaga más que a ningún otro equipo, al menos por lo que nos toca. A ese virus últimamente se le viene llamando actitud pero lo cierto es que siempre se le ha llamado garra, furia, temperamento o, en definitiva, amor propio. El Málaga que vimos el domingo mantuvo la actitud que se le ha visto en otros partidos pero que se le venía abajo a causa de erróneas decisiones arbitrales o a la mala suerte de un gol en los últimos minutos. Frente al Celta, además de una actitud más intensa, casi desesperada, el Málaga contó con unas gotas de fortuna (la que tanto le venía faltando) que hizo posible un triunfo más que meritorio en el que tuvo mucho que ver la bien llamada actitud de una masa seguidora que en ningún instante se dio por vencida. Sacar provecho de esta mejoría es el objetivo a cubrir ahora: un nuevo triunfo en la próxima jornada, en Villarreal, sacaría al equipo del lío en el que anda metido. Y si no, en la siguiente. Así de fácil.

Ese mismo virus es el que tiene malherido al Real Madrid, al Sevilla y al Atlético, a los que se les resiste el gol y, lo que es peor, el buen fútbol que les era habitual. Y si el Barcelona no es otro de los afectados será porque Messi debe de haber venido vacunado de Argentina ya que el fútbol del equipo azulgrana es tan ramplón como los ya antedichos. De este mal casi generalizado se están aprovechando los recién llegados de Segunda (Girona, Getafe y Leganés) que andan por unas alturas en la clasificación como nunca debieron soñar. Levantemos el espíritu porque, salvando las distancias, el intento independista es ya triste historia y, por otro lado, el Málaga ve la luz al final del túnel. Eso sí, sin venirse abajo ni un ápice.

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