VIAJE DE VUELTA

JOSÉ A. GARRIGA VELA

Algunos seleccionados extranjeros que juegan en nuestra Liga se desahogan cuando aterrizan en su tierra y sueltan todo lo que llevan dentro. Las emociones, las anécdotas, expresan los auténticos sentimientos. Nos enteramos de cómo son y lo que piensan cuando están lejos. Cuentan historias de todos los colores igual que si hubieran tenido una aventura pasajera y no pensaran que han de volver a sus clubes. Neymar, por ejemplo, tuvo la experiencia en el Barcelona y ahora revela en Brasil que Bartomeu es un presidente de chiste. El comportamiento de los futbolistas recuerda las relaciones familiares que pasan por momentos felices, instantes delicados, y a veces terminan mal. Vamos a ver cómo le va en los próximos meses a Cristiano Ronaldo en su litigio con la Hacienda española, porque según como se resuelva el conflicto puede entrarle la 'saudade' e ir a buscar cobijo en casa. No hay nada como regresar al hogar cuando las cosas vienen mal dadas.

Algo similar ocurre con los jugadores de La Roja. El seleccionador los convoca y ellos acuden satisfechos a pasar unos días con los amigos en el lugar de concentración, donde las horas son largas y dan tiempo para hablar de muchas cosas. Las confidencias quedan en casa. Nadie sabe las intimidades que se confiesan entre ellos. Quizás manifiestan lo que ocurre en sus respectivas familias deportivas y luego comparten consejos y recomendaciones. Después regresan del viaje y los periodistas están aguardando la llegada en los aeropuertos para preguntarles cómo les ha ido, qué opinan de las declaraciones que se han efectuado por tal o cual directivo en su ausencia, que si es verdad esto o lo otro, mientras ellos cargan en silencio el equipaje en el maletero, sonríen a lo sumo, o guiñan el ojo, y se despiden con un monosílabo.

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