TRÁNSITO HACIA EL ABISMO

FERNANDO PERALTA

La trigésima segunda jornada de Liga se cerrará en La Rosaleda con el encuentro entre el Málaga y el Real Madrid. La actividad de los locales tendrá continuidad el jueves frente al Levante, en el Ciudad de Valencia y el domingo frente a la Real Sociedad, de vuelta en el estadio de Martiricos. Partidos de relativo trámite para los malaguistas en busca de cerrar el curso con la imagen lo menos deteriorada posible, algo difícil tras lo acontecido durante la temporada.

Difícil de asimilar

Viendo la situación que atraviesa el Málaga, no estaría mal cursar una petición a la Liga para que continúe intercalando partidos entresemana y acabar lo antes posible la temporada. La agonía que se presagiaba, por la dinámica que venía ofreciendo el equipo, ya está aquí. Solo los paupérrimos resultados de Las Palmas, el Deportivo y el Levante, durante gran parte del campeonato, lo han mantenido con algo de esperanza sobre la permanencia. Algo que se difuminó con los últimos resultados del Levante, con tres victorias y dos empates consecutivos, y con la última derrota en tierras gallegas. Los aficionados esperaban con ilusión el tramo final del campeonato, contra equipos menos exigentes, para poder reducir y alcanzar a los rivales inmersos en la lucha por la permanencia, pero se van a encontrar, sin remedio alguno, un tránsito hacia el abismo difícil de asimilar.

Tapado

El lunes hizo cinco años de aquel inolvidable partido de vuelta de cuartos de final en la Champions frente al Borussia de Dortmund. Desde entonces, el propietario del club cerró el grifo por el que fluían figuras contrastadas para llegar a conseguir las mejores temporadas de la historia malaguista. Después de aquel hito, causaron baja de una atracada, para la temporada 2013-14, jugadores tan emblemáticos como Demichelis, Isco, Joaquín, Saviola, Iturra, Toulalan, Monreal, Maresca y Baptista. Para cubrir tan importante huella llegaron Angeleri, Tissone, Flávio, Pablo Pérez, El Hamdaoui, Iakovenko o Rescaldani como jugadores más desatacados. Desde entonces hasta ahora, no han dejado de salir del equipo todos aquellos jugadores que destacaron en posteriores temporadas. Aquellos, fueron reemplazados por futuribles, cesiones sin nivel, préstamos mediocres o experimentos de un propietario autoritario y ausente jugando a técnico, que ha venido tapando su fracaso bajo la anuencia, cómo no, de las diferentes áreas del club.

Desahuciado contra exigido

En Riazor el Málaga no pudo mantener la imagen que ofreció frente al Villarreal, no llegó a dar el mínimo nivel que exige la categoría para seguir luchando por la permanencia. Con esta última derrota y las victorias del Deportivo y el Levante sentenció, virtualmente, el desahucio de la categoría que se certificará en cuestión de tiempo. Veintidós derrotas, de treinta y un partidos disputados, es un bagaje suficiente para que, en condiciones normales, el conjunto estuviera descendido matemáticamente. Con una sola victoria, en los últimos dieciséis encuentros, los de Jose asumen definitivamente la cruda realidad, dejando a un lado el hilo de esperanza que se respiraba en el entorno de Martiricos tras la victoria ante el Villarreal. Durante el campeonato se ha mantenido fuera de los puestos de descenso sólo en las dos primeras jornadas y veintinueve en puestos de descenso, de las que dieciocho fueron como 'farolillo rojo'. Tras las continuas secuencias de despropósitos malaguista, llega a La Rosaleda un Real Madrid en semifinales de la champions y exigido en plena lucha con el Atlético de Madrid y Valencia, por la segunda plaza del campeonato, para lo que no puede ceder el más mínimo tropiezo.

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