TOCA ATARSE LOS MACHOS

MANUEL CASTILLO

Aquello de una Liga de dos parece haber quedado atrás. Hoy por hoy, la Liga parece ser de uno, aunque con varios aspirantes a ser el opositor de lujo en lucha a brazo partido para hacerse con un sitio en Europa, ya sea la Champions o, en menor grado, la Liga Europa. Y uno de esos aspirantes (¡Ay Dios mío cómo cambian los tiempos!) es el Real Madrid, que ya fue eliminado de la Copa del Rey y nada le queda por hacer a nivel nacional. Su único y desesperado objetivo ahora es vencer al PSG parisino, que ocupa actualmente el relevante papel galáctico que otrora perteneciera a los del Bernabéu. Y, claro, una vez en la final hacerse con el máximo título continental.. Sólo así podría justificar en gran parte el Real Madrid una temporada tan irregular como incomprensible.

Si le echamos una ojeada panorámica a la clasificación se verá que son los equipos de abajo, los llamados modestos (que es un decir), los que están animando la competición, léase Eibar, Getafe, Girona, Leganés...; los llamados grandes dan una de cal y otra de arena, casos del Atlético, Valencia, Sevilla y Villarreal, que parecen atemorizados ante la posibilidad de verse a la sombra del gran Barcelona, que, sin encajar todavía sus millonarios fichajes, va saliendo adelante sin brillantez, un poco a tracas y barrancas, ganando partidos con muchas dificultades..., pero ganando, que es de lo que se trata. Ningún equipo parece atarse los machos. Quienes cada jornada se pierden en la vorágine de las apuestas, móvil en mano, tendrán que desplegar una actividad a tono con la constante movilidad de los partidos. Excepto en el caso del Málaga, cuyo rendimiento partido tras partido se mantiene en una línea rasa, sin sobresaltos ni sorpresas. Es lo que nos está tocando vivir. Confiemos en que en Las Palmas sea capaz el Málaga de ofrecer las más sonada variante.

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