Muguruza acelera y ya está en semifinales

Muguruza, feliz tras obtener ayer el triunfo. :: reuters
Muguruza, feliz tras obtener ayer el triunfo. :: reuters

Liquida en Wimbledon a la rusa Kuznetsova en una exhibición de determinación

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

La determinación con la que Garbiñe Muguruza se sienta en su banquillo, se seca la cara, mira a la pista, a su oponente y a la grada ya no es la misma. La hispanovenezolana se levanta, coge su raqueta y se desliza por la pista, juega tranquila y sosegada, y su mirada, a cada punto que pasa, da más miedo a su rival y más calma a los suyos.

Muguruza, con la presión descartada ya como compañera de viaje, derrotó a Svetlana Kuznetsova (6-3 y 6-4) para acceder a su segunda semifinal en Wimbledon. La rusa siempre trae buenos recuerdos a Muguruza, ya que, además de tener un balance favorable de 4-1, la única vez que se cruzaron en el Grand Slam (Roland Garros 2016), la española acabó por ganar el torneo. No ha habido otro objetivo en Muguruza desde que cayó este año en París y no lo habrá hasta que el sábado el torneo corone a la nueva campeona.

La rusa, pese a sus 32 primaveras, no contaba con la experiencia que la pupila de Conchita sí atesora en Wimbledon. Mientras que 'Sveta' nunca pasó de cuartos de final, Muguruza fue subcampeona. Con esa mínima ventaja de poder mirar a la veterana ganadora de dos 'grandes' por encima del hombro, salió sin complejo alguno a pelear. Era un partido en el que el oficio iba a estar muy por encima de cualquier otra cosa. Un encuentro en el que no iba a hacer tanta falta la brillantez que mostró contra Kerber, sino que el trabajo y la fuerza mental se alzaban sobre todo.

Cambio de táctica

El primer escollo y golpe mental llegó en el tercer juego. Kuznetsova mantuvo su saque (1-1) y tuvo dos bolas de rotura (15-40) para tomar ventaja. Muguruza, esa maestra del tenis, capaz de enamorarte una tarde y romperte el corazón por la mañana, no lo permitió. Sostuvo su saque y maniató a Kuznetsova en su terreno. Ambas pegaron duro desde el fondo, ya no era un partido para jugar en la red (10/15 puntos) como contra Kerber. Tocaba cambiar, tirar de táctica y, sobre todo, aguantar. Los mandobles iban de un lado para otro y ambas corrían desgastando, aún más si cabe, la línea de fondo de la pista 1.

Siempre que parecía que la de San Petersburgo encontraría el ganador, Muguruza sacaba la raqueta para poner una bola más en pista. Minó la confianza de la rusa y encadenó tres juegos consecutivos hasta el 4-1. Sin ceder una bola de rotura más cerró el primer set (6-3) y puso en marcha su estadística. Si gana el primer set, gana el partido. Eso le ha ocurrido en 42 de 44 ocasiones en Grand Slam.

En el segundo set, volvió a luchar y correr más que su rival (4,9 kilómetros por 4,6 kilómetros de la rusa). A Kuznetsova se le comenzó a ver afligida y con la sensación de que quizás los cuartos son su tope. Colocó más golpes ganadores que la española (21 por 14) y menos errores no forzados (12 por 15, y aun así perdió.

La rotura definitiva no se consumó hasta el quinto juego, cuando Muguruza conectó un ganador paralelo de derecha para ya no sufrir más. Con su saque y sin problemas, certificó su pase a semifinales.

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