La épica no le basta a Nadal

Nadal responde a la ovación de los espectadores a la conclusión del partido. :: afp

El balear claudica en un quinto set de 28 juegos y tras quedarse cerca de remontar dos mangas en un duelo de más de cinco horas

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

En el nuevo Rafa Nadal, ese que llega a la final del Abierto de Australia y gana Roland Garros, se echaba de menos algo que lo caracterizó en el pasado. La rabia, la pasión, la capacidad de sufrimiento. Ganar en París sin ceder ningún set está muy bien, pero hacerlo tras remontar, sufrir y verse al borde del abismo es aún mejor. Esta vez no pudo ser. Nadal se quedó a las puertas de la que podría haber sido la remontada más importante de su carrera. Pero enfrente tuvo a Gilles Muller, que hizo el partido más increíble de su vida y se llevó su victoria más merecida. El luxemburgués derrotó a Rafa Nadal por 6-4, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13, y este se quedó a las puertas de lograr la cuarta heroicidad de su vida tras ir abajo dos sets a cero. Además, jugó el quinto parcial más largo de su carrera, por encima de la final de Wimbledon 2008 con Federer (9-7) o la semifinal de Roland Garros 2013 con Djokovic (9-7).

El partido empezó mal para Nadal incluso antes de saltar a la pista. En el túnel de vestuarios, el español, en su tradicional salto a dos piernas para calentar, se golpeó en la cabeza. Una anécdota que sirvió para él y Muller esbozaran una sonrisa antes de comenzar una batalla de más de casi cinco horas. Este mal presagio no tardó en extenderse sobre la pista. A Nadal le costaba acostumbrarse al juego del zurdo centroeuropeo. Muller es uno de los jugadores atípicos del circuito y su tenis se basa en un saque potente y colocado y las constantes subidas a la red. No es un sacador 'uno' como Isner o Karlovic, pero hace su trabajo a la perfección. No las veía venir Nadal, aunque entre saque y volea fue él quien tuvo la primera oportunidad de 'break', pero no el primero que la aprovechó. El balear no convirtió en el quinto juego y Muller sí lo hizo en el sexto. Cerró Muller el set (6-4) y comenzaron a desfilar los recuerdos de los Rosol, Kyrgios, Darcis o Brown de antaño. Incluso el propio Muller, que ya venció allí a Nadal.

Récord de saques directos

Además, el segundo set discurrió igual. Primeras oportunidades de rotura para Nadal en el octavo juego, las salva Muller y rompe en el siguiente set. 0-2 a sets y Nadal en ese fino límite entre la épica y el desastre. El manacorense necesitaba un 'break' que le diese un respiro y que desestabilizarse al sacador luxemburgués. En cuanto lo consiguió -cuarto juego del tercer set-, a Muller se le vino el mundo encima. Se le abrieron las costuras y se le vieron las carencias. Su revés empezó a ser endeble y Nadal leyó su saque con mayor claridad. Todo, unido a una sustancial mejora en el juego del español, que al saque comenzó a encadenar un 'ace' tras otro, hasta un total de 23, récord en su carrera.

A medida que Muller se empequeñecía, Nadal crecía cada vez más, hasta casi devorar al sacador con la hierba de Wimbledon como guarnición. Tras cerrar el tercero (3-6), el zurdo de Manacor rompió en el quinto juego del cuarto parcial e igualó el partido (4-6). A partir de ahí no se veía fin. Sin 'tie break' en el quinto, el partido podía durar hasta que uno de los dos se desvaneciese. Y Nadal estuvo a punto en cuatro ocasiones. Salvó cuatro bolas de partido y coqueteó con el abismo en incontables ocasiones. Se vino entonces una montaña rusa, un segundo partido dentro del encuentro. Nadal comenzó seis juegos consecutivos con 0-15 y los salvó todos, esperando su oportunidad. Las pocas que tuvo las solventó el luxemburgués, que merece todo el mérito posible. En el juego número 28 tuvo la quinta bola de partido y un golpe largo de Nadal le dio la mejor victoria de su vida. La que nunca olvidará. Instantes después de caer, el balear se quedó firmando autógrafos en la grada. Viva historia de este deporte.

Muguruza, única superviviente

De este modo, Garbiñe Muguruza se queda como la última superviviente española en Wimbledon tras derrotar en tres sets a la alemana Angelique Kerber (4-6, 6-4 y 6-4). Conectó 55 golpes ganadores y remontó un set adverso por octava vez en su carrera en el Grand Slam para firmar una de las victorias más importantes del año. En los cuartos de hoy, se enfrentará a la rusa Svetlana Kuznetsova, con la que mantiene un balance de tres victorias y una derrota. Nunca se han enfrentado en hierba, pero sí en Grand Slam (Roland Garros 2016, torneo que acabó por coronar a Muguruza.

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