Davidovich: Dos días sin parar con numerosas entrevistas y compromisos protocolarios

De golpe y porrazo se ha visto en el foco de medios para los que era un completo desconocido hasta la fecha

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Las últimas horas en la vida de Davidovich han sido un terremoto de escala elevada desde que en torno a las 15.30 del 16 de julio se coronara campeón del cuadro júnior de Wimbledon, sin ceder un set y con un solo partido de competición como experiencia previa en la hierba. Es lo que media entre el anonimato y cruzar en cuestión de minutos el dintel de la fama. De golpe y porrazo se ha visto en el foco de medios para los que era un completo desconocido hasta la fecha y de numerosos compromisos protocolarios. La tarde y noche del domingo en Londres fueron peculiares sin poder atender casi su teléfono móvil: la rueda de prensa en el All England Tennis Club o las pruebas de talla del esmoquin, que muy poco después lució en la cena de gala, otra de las tradiciones del torneo inglés (que obliga a sus jugadores a competir de blanco impoluto).

Allí pudo conocer a uno de sus ídolos, Roger Federer. En compañía de su entrenador, Jorge Aguirre, conversó en inglés con el suizo, que fue ganador júnior en 1998, y que más tarde se ha adjudicado ocho ediciones a nivel absoluto. También compartió foto con Garbiñe Muguruza, la ganadora femenina, y su entrenadora, Conchita Martínez.

Antes de su regreso, nueva rueda de entrevistas ayer con los enviados especiales, antes del vuelo que lo llevó a Málaga al filo de la medianoche. Al menos, Alejandro no estuvo solo en la capital inglesa. Lo acompañó un amplio séquito, con su entrenador, algunos amigos; su novia, Carmen; su psicólogo, Julio de Dios (de la Clínica Quirón de Marbella), y el director del club de tenis del Hotel Don Carlos (donde se entrena), Enrique Cardona. Curiosamente, no hubo familiares. Su madre siguió el choque decisivo desde Marbella con su nueva pareja. El nerviosismo no la dejó ni terminar de ver el primer set ante la televisión. Respecto a su padre, reside actualmente en el extranjero.

A nivel informativo, la principal preocupación para la cobertura nacional ha sido subrayar la condición de español de Davidovich, criado en la Cala del Moral, que vive en Fuengirola y se entrena en Marbella y que, para más inri, ha completado toda su formación en la provincia malagueña. No hay más que oír su acento. Y pese a ello no se ha librado de cierta chanza desde las redes sociales. «Mi sueño es jugar la Copa Davis con España», ha tenido que declarar el jugador en su descargo.

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