Davidovich reina en la ‘Catedral’

Davidovich, pleno de felicidad, alza el trofeo ayer en el All England Club./AFP
Davidovich, pleno de felicidad, alza el trofeo ayer en el All England Club. / AFP

El malagueño se adjudica el cuadro júnior de Wimbledon sin ceder un solo set en el torneo

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

La Virgen del Carmen medió por Alejandro Davidovich Fokina (Rincón de la Victoria, 1999). Era el día. El 16 de julio. Puso de su parte la imagen que tanta devoción tiene en el barrio de pescadores de la Cala del Moral en el que se crió este hijo de rusos, pero si hay que ser rigurosos el malagueño no lo necesitaba. Le sobran tenis y talento. Se coronó ayer en la catedral mundial del deporte de la raqueta, en el All England Tennis Club. Es el nuevo campeón júnior de Wimbledon, y el segundo español (tras Manuel Orantes) que logra una proeza inédita para el mismísimo Rafa Nadal. No importó sólo la forma sino el cómo: sin ceder un solo set, con una insultante autoridad, más allá de dos duelos algo más reñidos en la semifinal y la final.

Fundamentalmente, en el primer set de ayer, ante el argentino Axel Geller. Curioso ver una final en Wimbledon entre un español y un argentino, potencias tenísticas fundamentalmente terrícolas. Más aún que se la llevara un jugador con sólo media docena de partidos en hierba. «El año pasado me caí veinte veces», reconoció Davidovich, que cedió en primera ronda en el torneo de 2016. Ahora, más curtido, arrasó. En total ha estado seis horas y diecisiete minutos en pista en seis partidos. Ayer, una hora y veintitrés, para superar por 7-6 (2) y 6-3 a un rival de poderoso servicio pero de juego muy defensivo.

Noticia relacionada

Para los miles de seguidores en la pista 1 del All England Club, un escenario mítico, no hubo dudas de qué contendiente tenía mucho más tenis. Desde el primer juego, en el que Davidovich rompió el servicio de su rival. Sin embargo, esa superioridad no terminó de dibujarse en el tanteo, con un primer set que tuvo que llegar a la ‘muerte súbita’. Con 3-1 el malagueño regaló dos bolas de ruptura y entregó su servicio en el siguiente (3-3). Si hubo un momento clave en la final fue aquella bola fácil mandada fuera de la pista por Geller con 4-3 a su favor y punto de ‘break’. Devolvió larga una bola a media pista de su rival.

Iniciativa

Pero no hubiera sido justo. Davidovich llevaba toda la iniciativa (31 ‘winners’ frente a 19 al final del choque). Arriesgaba con dejadas, se acercaba a la red para volear y Geller sólo se defendía desde el fondo y acudía al recurso del ‘ace’ en situaciones desesperadas. El ‘tie break’ no tuvo incertidumbre. Un 4-0 inicial tranquilizó al malagueño, más proclive a perder la compostura en la pista que su contrincante. Era ahí donde estaba el peligro real para el pupilo de Jorge Aguirre.

«Me veía muy cómodo desde los primeros días entrenándome en hierba; quería entrar a pista y ganar y ganar y ganar»

El segundo set fue un ejercicio de paciencia. Davidovich ya no volvió a ceder un solo servicio. Con 2-1 Geller fue atendido por unas molestias en el sacro, o quizás quiso romper algo el ritmo del partido. Fuera una cosa o la otra, lo cierto es que el malagueño fue presionando a su rival sobre cada uno de sus juegos al saque, pero sin forzar casi nunca bolas de ruptura, hasta el desenlace en el octavo juego. El 5-3 para el rinconero, alentado por un excepcional ‘passing’ a la esquina, quizás su mejor golpe en el partido, fue ya casi definitivo. Todavía tuvo que poner todos sus recursos sobre la mesa para cerrar el partido, lo más difícil, tras un inquietante 30-30. Como si no fuera con él, como si los nervios no le punzaran el estómago, ganó el partido con una soberbia dejada cruzada, la enésima de la cita.

Luego llegaron esos minutos de gloria que delataron su inexperiencia y el cómo posar ante las cámaras con el trofeo. Asistió con insultante calma a la ceremonia para el ganador, quizás porque ya se sabía favorito antes de saltar a la pista. Y es que Geller ayudó mucho deshaciéndose en semifinales del primer preclasificado, el galo Moutet (348.º del ‘ranking’ ATP).

Fotos

Vídeos