Tres años de racha sin ganar un título en pista dura

M. S. MADRID.

Son tres años sin ganar un título en pista dura (Doha 2014), cuatro sin vencer en un Grand Slam sobre cemento (Abierto de los Estados Unidos 2013), y también cuatro desde la última vez en que se apuntó dos 'grandes 'en la misma temporada. Todas estas maldiciones se pueden romper con una victoria sobre Anderson.

Nadal partirá como muy favorito en unas condiciones que, a priori, favorecen a su rival. Las casas de apuestas le dan un 80% de probabilidades de vencer y apuntarse su tercer título en Flushing Meadows (tras los de 2010 y 2013).

Al sudafricano (2,03 metros), poseedor de un potente saque y una derecha rapidísima, la pista rápida de Nueva York favorece su juego 'a palos' en el que su revés es uno de los mayores lunares en su ritmo. Por ello, ha conseguido victorias de prestigio en esta pista, como en 2015, cuando alcanzó los cuartos de final y ganó a Murray.

Con una victoria, Nadal se situaría con 9.465 puntos en el 'ranking' ATP, lo que supondría casi 2.000 más que su más inmediato perseguidor, Federer (7.505 puntos). Esa brecha puede ser definitiva y decantar el número uno ya hasta final de año, cuando Nadal defiende solo 100 puntos, en tanto que el suizo está liberado, ya que no disputó la recta final de la temporada pasada.

La clave para Nadal pasará por infligir el ritmo que ha mostrado en sus últimos compromisos, y obligar al sudafricano a jugar siempre una bola más. Los cambios de efectos y las bolas liftadas a su revés dañan la estrategia de un jugador queestá cómodo cuando conecta servicios de más de 200 kilómetros por hora de velocidad y domina con la derecha.

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