Semifinales

Nadal, una tortura para Del Potro

Nadal celebra su victoria ante Del Potro. /Christophe Archambault (Afp)
Nadal celebra su victoria ante Del Potro. / Christophe Archambault (Afp)

El español pasa por encima del argentino y buscará este domingo su undécimo trofeo en París ante Dominic Thiem, único hombre en ganarle en tierra en los últimos dos años

MANUEL SÁNCHEZ

Era el máximo favorito, pero no por ello es menos sorprendente e histórico que Rafael Nadal vaya a disputar este domingo (no antes de las 14:00 hora española) su undécima final de Roland Garros, en la que podría igualar a la legendaria Margaret Court.

La última piedra antes de la deseada ronda final fue el argentino Juan Martín del Potro que sufrió una tortura y apenas pudo competir más allá del primer set ante el rey de la tierra batida. En un partido que rememoró otra vez por qué la Philippe Chatrier es coto privado de Nadal, el español se impuso por 6-4, 6-1 y 6-2 en dos horas y 17 minutos.

Este domingo, ante el austríaco Dominic Thiem (7-5, 7-6 y 6-1 a Marco Checchinato) tendrá la oportunidad de morder por undécima vez la Copa de los Mosqueteros e igualar la hazaña de Court, única persona en la historia en ganar once veces el mismo Grand Slam. La australiana lo logró en el Abierto de Australia entre 1960 y 1973 y aunque varios de esos entorchados fueron antes de la 'Era Abierta', su récord sigue vigente, con la única amenaza del balear en el horizonte.

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Y Nadal enfilará a Court porque antes se rehízo de cualquier atisbo de bache contra Diego Schwartzman con una bárbara exhibición ante Del Potro. Era el de Tandil una de las sorpresas llamadas a darle un susto al español. Sorpresa no porque su nivel sea desconocido, sino porque acudió a París sin apenas jugar sobre tierra y con una supuesta lesión en el tobillo sufrida en Roma.

El comienzo, muy igualado, despertó esas alarmas de problemas para el argentino, que sintió molestias al responder a un contrapié de Nadal y tuvo que pedir fisio. El inconveniente físico pronto quedó obligado y ambos tenistas comenzaron a mandarse respuestas desde el fondo de pista. Nadal aguantó cual roca y Del Potro quemó la pista con su magnífica derecha y se asistió del revés para hacer sufrir al español, que tuvo que salvar seis bolas de 'break' antes de disponer de las primeras a su favor. En el décimo juego, Nadal se aupó en un 'passing' y una derecha ganadora para conseguir dos pelotas de set; no pudo con la primera, pero lo cerró a la segunda, para desesperación de su rival. Del Potro había sido incapaz de quebrar en seis ocasiones a Nadal y este a la segunda que tuvo le mató. La crispación del argentino salió a escena y empezó a gritarse a sí mismo, enfadado por ese revés que estrelló en la red y decantó el partido.

35 golpes ganadores

Tiró la raqueta contra su banquillo y dio comienzo a un nuevo cuento. Aunque esta vez fue más de pesadilla que de hadas. El balear asestó 35 golpes ganadores al que será a partir del lunes número cuatro del mundo y le pasó por encima en dos sets muy esperanzadores para la final. Primero con un 6-1 en el que Del Potro, abajo en el marcador ya desde el comienzo, se dejó ir, lanzando palos para no dar ritmo a Nadal, y después, con un 6-2 cuyo mejor reflejo fue la imagen del de Tandil cuando el manacorense se puso con punto de partido.

Del Potro, tras un intercambio extenuante, se quedó apoyado en las vallas publicitarias, con la cabeza gacha y haciéndose la misma pregunta que se hizo Nico Almagro en esta pista en 2008. «¿Hasta cuándo estará ganando Roland Garros este señor?».

La longevidad del campeón es impredecible, pero lo que es seguro es que peleará por la undécima corona ante Dominic Thiem, el único en ganarle en arcilla en los dos últimos años (Roma 2016 y Madrid 2017). De su capacidad de seguir haciendo historia dependerá que la Copa de los Mosqueteros vuelva a tener los dientes marcados del mallorquín.

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