Nadal resurge, Muguruza domina y Federer continúa siendo el rey

Nadal celebra su triunfo en Shanghái . :: afp/
Nadal celebra su triunfo en Shanghái . :: afp

El balear logró históricos triunfos en Roland Garros y Nueva York, pero sus problemas físicos lo obligaron a renunciar a la Copa de Maestros

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

La temporada 2017 fue todo lo que uno no podía esperar. Tras un 2016 en el que Novak Djokovic y Andy Murray se repartieron a partes iguales la mayoría del pastel ATP, el dominio del serbio y el británico parecía que no tendría parón. Con Roger Federer, sin competir desde Wimbledon 2016, y Rafael Nadal, apartado de las pistas en los últimos meses del año, pocos se aventurarían a acertar lo que finalmente ocurrió en el gran evento del comienzo del año, el Abierto de Australia. El primer 'Grand Slam' de la temporada fue un fiel reflejo de lo que sería todo el año y mostró el declive de las grandes figuras, demasiado castigadas por los esfuerzos de 2016 y el ascenso de los que antaño fueron gigantes.

El primero de los cuatro duelos que enfrentarían al balear y a Federer a lo largo de 2017 se lo quedó el de Basilea, como los otros tres posteriores, en el que supuso su decimoctavo grande, el primero desde 2012. La batalla, que Nadal tuvo en su mano con 3-1 en el quinto set, supondría el adelanto del resto del año, con ambas leyendas peleando por todos los títulos importantes.

Nadal acompañaría la derrota en Melbourne con otros dos sinsabores en Acapulco y Miami y no sería hasta la tierra batida, cuando su regreso se catapultó. En territorio monegasco capturó su décimo Masters 1.000 de Montecarlo y comenzó una racha en arcilla que le llevaría a alzarse con los títulos de Barcelona y Madrid, con solo una derrota ante Dominic Thiem en Roma, antes de plantarse en París. La décima de Nadal y su primer grande desde Roland Garros 2014 se consagraron sin perder un solo set y sin ceder más de cuatro juegos en un mismo parcial.

La hierba, tras renunciar a Queen's (Londres) por descanso, deparó una titánica pelea en Wimbledon con Gilles Muller. Un duelo que se decidió en el 28º juego del quinto set para el luxemburgués, y que acabó con Nadal destrozado. En agosto, las bajas de Murray y Federer en Cincinnati le auparan al número uno del mundo, tres años después, por lo que llegó al último 'Grand Slam' de la temporada con la opción de convertirse en el más veterano de la historia en amarrar el trono a final de año.

Abierto de Estados Unidos

El Abierto de los Estados Unidos surgió como un soplo de aire fresco, y Nadal, ayudado por el cuadro -no se enfrentó a ningún top 20- y un buen pico de forma, se hizo con un tercera copa en Nueva York y su decimosexto 'Grand Slam' en total. El último al lado de su tío Toni y el que le permitirá soñar con los diecinueve de Federer. La victoria en Flushing Meadows espoleó a Nadal, que, en lugar de sanar sus rodillas, forzó en Pekín, donde ganó, y en Shanghái, donde perdió en la final ante Federer, para luego, tener que retirarse en París y la Copa de Maestros, cerrando una temporada inimaginable. Federer, mientras tanto, a sus 36 años, se quedó a las puertas del número uno y con la incógnita de qué dará de sí su físico durante 2018.

Por otro lado, la hispano-venezolana Gabiñe Muguruza, tras un discreto 2016, y después de las lágrimas vertidas al caer en Roland Garros y no poder defender su corona, se liberó de presión y sucedió a Conchita Martínez como última española en conquistar Wimbledon. El segundo 'Grand Slam' de su carrera imprimió de confianza el carácter de la caraqueña, que sumaría en Cincinnati su segundo título del año y subiría al número uno de la WTA por primera vez.

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