Nadal, a cuartos sin rasguños

Acaba con la aventura del joven Marterer y espera a un experto en tierra como Schwartzman en cuartos de Roland Garros

MANUEL SÁNCHEZ MADRID.

Rafa Nadal ya acumula 27 sets ganados de forma consecutiva en Roland Garros y esta marca parece no tener fin. Su victoria ayer en octavos de final ante el joven alemán Maximilian Marterer (número 70 del mundo) por 6-3, 6-2 y 7-6 (4) amplió un récord que se resiste a ceder desde 2015 y que tiene en la bestia negra de Novak Djokovic el último tropiezo. Desde los cuartos de final de la edición de hace tres años, cuando Nadal cayó con claridad ante el serbio en lo que pareció un cambio de reinado que al final se quedó en espejismo, el balear no ha vuelto a ceder un parcial.

En 2016 porque pasó dos rondas con facilidad, cediendo nueve juegos ante Sam Groth y Facundo Bagnis, previos a retirarse antes de su partido de tercera ronda, y en 2017 porque ganó el torneo de manera impecable, sin dejarse un solo parcial por el camino y arrollando a todo aquel que salió a su paso. Este año, con el objetivo de conquistar una undécima corona que siga marcando las pautas de la historia, Nadal ya enlaza cuatro encuentros sin un solo borrón. Cuatro peleas en las que sus rivales, con mayor o menos facilidad, acabaron sometidos a su tenis y al dominio de un número uno que, sobre arcilla, exhibe 108 victorias al mejor de cinco sets por tan sólo dos derrotas.

El último de estos triunfos llegó ayer, ante una Philippe Chatrier con huecos en sus gradas, quizás por ser comienzo de semana o porque no confiaban en Marterer, para dar suficiente guerra al español como para justificar el precio de la entrada. Muchos de ellos se equivocaron, mientras que los que sí asistieron al Bois de Boulogne, que se fue llenando poco a poco, descubrieron el potencial del germano, que en cuestión de meses ha pasado de pelear en challengers a la central del mejor torneo de tierra.

Comienzo ilusionante

El comienzo de Marterer, cerca de achicarse, estuvo marcado por la agresividad y la precisión, con la capacidad de empujar al número uno e infligirle un 'break' de salida que hizo temer por la integridad del récord de sets. Zurdo, como Nadal, Marterer demostró tener una derecha muy poderosa y el desparpajo para atacar al balear desde el minuto uno. Lo que, a sus 22 años, aún no posee, es el temple para sostener esa potencia en un período largo de tiempo.

A medida que Nadal redujo los porcentajes del alemán y este comenzó a desviar sus golpes más allá de la línea, el partido volvió a suelo español y el goteo de juegos tomó color mallorquín. Del 0-2 inicial al 6-3. Pese a estar más errático que de costumbre -acabó con 29 errores no forzados-, Nadal pudo mantener la inercia ganadora en el segundo parcial (6-2). Cuando todo parecía listo para sentencia, el germano aprovechó un fallo clamoroso del español a media pista para romper su servicio y colocarse 1-3 arriba. La tercera manga se cerró en el 'tie break' ( 7-4).

En cuartos de final, el diez veces campeón en París se enfrentará al argentino Diego Schwartzman, queremontó a Kevin Anderson (2-6, 1-6, 7-5, 7-6 y 6-2) para alcanzar por primera vez esta ronda en Roland Garros. Schwartzman, uno de los más bajos del circuito, vivirá su quinto duelo con Nadal, pero nunca le ganó.

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