Tenis

Nadal frena la traición de Roma y recupera la octava corona y el número uno

Rafa Nadal celebra su título en el Masters 1.000 de Roma. /EFE
Rafa Nadal celebra su título en el Masters 1.000 de Roma. / EFE

El balear vuelve a triunfar en el Foro Itálico al impedir la rebelión del defensor del título, Alexander Zverev

MANUEL SÁNCHEZRoma

Si Rafa Nadal es el emperador de Roma y se le compara con Julio César, Alexander Zverev podría ser considerado el Bruto de la capital. La histórica traición ideada por este para derrocar al primero se llevó a cabo en el año 44 antes de Cristo, pero, este domingo, en el Foro Itálico de Roma y sobre una pista de tenis, el alemán estuvo a punto de reeditar el famoso capítulo de la historia, al ganarse la confianza de Nadal en el primer set para después resurgir y estar a punto de destronar al auténtico rey de Roma, ese que ya suma ocho entorchados en el Imperio Romano.

Un Nadal con altibajos supo escapar al desafío del joven y se llevó el Masters 1.000 de Roma y con ello el número uno al derrotar a Zverev por 6-1, 1-6 y 6-3 en dos horas y seis minutos de partido.

Con este resultado, Nadal subirá al primer escalón del ránking el lunes, al superar a Roger Federer con 8.770 puntos, por 8.670 unidades del suizo.

Para poder recuperar el reinado, el de Manacor tuvo que sobrevivir a un partido extraño, con muchos altibajos y marcado por las condiciones metereológicas, que obligaron a suspender el partido en dos ocasiones.

El comienzo ya denotó que no sería una final típica. Nadal al saque comenzó cediendo para luego encadenar seis juegos seguidos, con puntos de inflexión, como cuando en el cuarto juego, Nadal aplaudió una volea ganadora de Zverev. Como respuesta, el balear enganchó otra volea ganadora, aunque esta vez Zverev no aplaudió, sabedor de lo que se venía. El manacorense olió la sangre se puso 15-40, y aunque no pudo convertir la primera conectó una derecha invertida que le dio la segunda rotura del partido y la primera que le puso por delante en el marcador.

Zverev, fruto de la desesperación, tiró la raqueta dos veces en el quinto juego, vio como Nadal le remontó un 40-0 y puso el 5-1 en el marcador, para crispación del germano, que se marchó del primer set sin haber podido ganar ni una vez su saque.

Con 6-1 en el marcador en tan solo media hora, el público empezó a entender que si, en términos temporales, quería amortizar la entrada, tendría que contemplar una remontada, o al menos, una reacción, por lo que cuando el joven cerró el primer juego del segundo set con un remate de espaldas, las gradas explotaron a su favor.

La misma celebración que llegó con su segunda rotura del partido. Zverev tomó la iniciativa, empujó a Nadal contra las lonas de la pista y enganchó su segundo punto de 'break' del juego para lucir el puño al aire y escampar la tormenta que el zurdo de Manacor descargaba sobre él.

Empezó Nadal entonces a arriesgar menos, a aguantar la bola en pista y a no asumir apuestas innecesarias. Lo pagó. Le dio tres oportunidades al germano de ponerse 4-0 arriba, erró Zverev las dos primeras pero asestó un revés paralelo ganador que le dio la tercera. Era un maremoto sobre la pista y la cara de Nadal delató mucha preocupación, no tenía solución y no tenía lógica, visto lo visto en el primer parcial.

Solo la impaciencia por cerrar el set dieron un respiro a Nadal, quien evitó encajar el cuarto 6-0 de su carrera, aunque sí se llevó el octavo 6-1 de su vida en tierra.

El cambio de set no trajo buenas noticias para Nadal, y es que la desesperación salió a relucir cuando, tras perder un punto, hizo un gesto atípico en él como estar a punto de golpear la raqueta.

La épica entonces no fue suficiente, pero le dio para salvar una bola de 'break' de manera increíble en el primer juego de la manga definitiva. Los comentaristas ingleses se preguntaron cómo fue posible que hiciera eso y Nadal gritó dos veces y lo celebró tensionando el puño y mostrándolo al aire. Pero no estaba todo hecho y Zverev dispuso de una oportunidad más y la consiguió, al tiempo que las gotas de lluvia llegaron al Foro Itálico.

Esto no gustó a Nadal, no solo porque prefiera condiciones de calor, si no porque se comenzó a repartir protección para el agua durante su turno de servicio. «No puede ser que cuando esté sacando estén repartiendo chubasqueros», le espetó Nadal al juez de silla instantes antes de que el alemán también amarrase el 0-2 y pusiese un balance de ocho juegos ganados de los últimos nueve.

Sostener el servicio y poner el 1-2 en el electrónico fue probablemente su mejor muestra de tenis desde que cerrase el primer set, aunque la reacción rápidamente fue cortada por la lluvia. Primero en el 1-3 durante unos pocos minutos y segundo, con 2-3,cuando durante más de media hora el juego se suspendió.

«Cuando paró la lluvia no pensaba en que me ayudaría», señaló el balear tras el partido, pero vaya si lo hizo, ya que tras volver a la cancha recuperó el saque al materializar una pelota de 'break' cuando Zverev mandó al pasillo una derecha con la caña.

Un globo fallido con 3-4 en el marcador terminó con otra rotura a favor del español y el envite final para poner el 3-6 definitivo certificaron la caída del vigente campeón y la eliminación de la amenaza que asomaba para derrocarle.

Con ocho títulos en Roma y el número uno del mundo, Nadal se enfrentará en cuestión de semanas al reto de sumar el undécimo Roland Garros, otra oportunidad más para que le quiten el título de emperador, otra ocasión más para seguir haciendo historia o simplemente «disfrutar» como aclaró en rueda de prensa. «Esto significa mucho. Estoy muy feliz de tener este trofeo tras tantos años. A partir de ahora tenemos tiempo para hablar de París, aunque lo que ha pasado hoy no creo que cambie de alguna manera lo que pueda ocurrir en Roland Garros», puntualizó el campeón de 32 Masters 1.000.

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