Semifinales

Nadal exhibe paciencia para desmoronar a Dimitrov y luchar por el undécimo Montecarlo

Nadal celebra su victoria ante Dimitrov./Eric Gaillard (Reuters)
Nadal celebra su victoria ante Dimitrov. / Eric Gaillard (Reuters)

El tenista español se aprovecha de los errores del búlgaro y accede a su duodécima final en el Masters 1.000 de Montecarlo, donde se enfrentará a Nishikori

MANUEL SÁNCHEZ GÓMEZMadrid

Le hacía falta a Rafael Nadal un partido complicado para medir su nivel ante las adversidades en tierra batida. Le hacía falta un rival que le aguantase desde el fondo y le propusiera algo diferente al juego que Aljaz Bedene, Karen Khachanov y Dominic Thiem habían sido incapaces de poner en práctica. Le hacía falta sufrimiento al balear y lo encontró en la figura de Grigor Dimitrov, quien durante el primer set dio muestras de poder poner en duda el reinado del español, aunque acabó por sucumbir ante sus propios errores. En el partido menos brillante de Nadal en lo que va de torneo, superó a Dimitrov (6-4 y 6-1) y aseguró su presencia en la final del Masters 1.000 de Montecarlo, la duodécima desde que empezó a disputar este torneo en 2003, donde se enfrentará al japonés Kei Nishikori.

Pese a que la victoria en dos sets o el resultado de los parciales pudiera indicar que fue un paseo del balear, nada más lejos de la realidad.

Nadal siguió empecinado en empezar rompiendo y cogió una ventaja de 3-0 que anticipaba otra exhibición como ante Thiem. No obstante, la diferencia con el austríaco radicó en que, en esta ocasión, el de Haskovo sí estaba jugando bien. No sumaba juegos a su marcador, pero estaba bien plantado sobre la pista y con la firme tarea de atacar el revés del español. Este respondía cruzando el golpe como si buscar el ángulo fuera su tarea principal y, en un abrir de cerrar de ojos, la ventaja ya indicaba medio set en el zurrón del español.

La reacción de Dimitrov, quien pisó por segunda vez en su carrera unas semifinales de Masters 1.000 en arcilla -Roma 2014-, llegó en cuanto su cabeza entró en juego. Aguantar su primer servicio le acomodó en la cancha y le despejó el camino a atacar el saque del balear.

Consiguió el búlgaro igualar el partido (3-3) y poner en apuros al español, que quizás no esperaba una reacción de ese tipo en un jugador más acostumbrado a sumar semifinales sobre cemento. Después de salvar un punto de rotura en el octavo juego, Dimitrov se plantó en el décimo juego, el psicológico, con la presión rezumándole en su cabeza y la tensión de enfrentarse a uno de sus peores rivales en su carrera, el aspecto mental.

En un juego donde fallar significa irse al hoyo, y con 5-4 en el marcador, el de Haskovo cometió dos dobles faltas y una derecha larga y permitió a Nadal disponer de sus dos primeros puntos de set.

En el primero, no le entró un 'passing shot' que se marchó al pasillo de dobles y en el segundo, tras un intercambio de más de 20 golpes, Nadal mandó una derecha paralela a la línea que finiquitó el parcial.

Si seguiría Dimitrov en el partido o, por otra parte, se habría marchado al vestuario tras esos errores, se desveló en cuanto empezó el segundo parcial. El búlgaro entró en una espiral de errores que afearon el partido y no dejaron que el balear pudiera brillar. No lo necesitó para abrir brecha y cerrar un partido que estaba muerto desde que el español hiló la bola a la línea para llevarse el primer parcial.

La resistencia del búlgaro se fue al traste y el encuentro se convirtió en un trámite en el que Nadal, sin forzar más de la cuenta, inició un parcial de 5-0 con dos 'breaks', que Dimitrov rompió antes de que se cerrara la manga por 6-1.

Nishikori, su rival

Con el billete a la final abrochado, Nadal buscará su undécimo torneo de Montecarlo -marca que nadie ha logrado en la historia- y ampliar su récord de 34 sets ganados en tierra de manera consecutiva -su antigua marca estaba en 32.

En la lucha por el título se medirá al japonés Kei Nishikori, que se deshizo del alemán Alexander Zverev (3-6, 6-3 y 6-4) y se enfrentará por décimo segunda vez al español, con el que mantiene un cara a cara de nueve derrotas y dos victorias, siendo la última la cosechada en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde el nipón se impuso en la pelea por la medalla de bronce.

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