Análisis

Seis años después, la sexta está más cerca

El equipo español celebra la victoria ante Gran Bretaña. /Jorge Guerrero (Afp)
El equipo español celebra la victoria ante Gran Bretaña. / Jorge Guerrero (Afp)

El combinado de Sergi Bruguera vuelve a los cuartos de final seis años después con la vista puesta en una nueva ensaladera

MANUEL SÁNCHEZ

«Aunque suene a tópico, la auténtica realidad es que no hay rival pequeño», sopesó Sergi Bruguera, flamante en su debut como capitán de Copa Davis, tras derrotar a Gran Bretaña y lograr la primera victoria española en el Grupo Mundial desde 2012.

Tras un fin de semana relativamente placentero, en el que solo Cameron Norrie (22 años, 114 del mundo) pudo romper la tranquilidad española con una victoria en cinco sets ante Roberto Bautista, a España se le presenta por delante un reto mayor, con una recompensa que ayuda a afrontarlo.

Porque la labor de Norrie, remontando dos sets adversos a Bautista y rascándole un parcial a Albert Ramos, es solo el aviso de que en esta competición es imposible fiarse de nada, ni siquiera de una Gran Bretaña venida a menos sin Andy Murray ni Kyle Edmund, mermado por problemas físicos, en sus filas.

La primera prueba para los de Sergi Bruguera se ha pasado con un notable, recuperando la confianza de los mejores -solo faltó Rafael Nadal de los tres mejores españoles en el ránking- y amoldando el nuevo dobles a la rutina del equipo.

Este último cambio era de extrema urgencia en el equipo, tras varios años dando tumbos y perdiendo y sufriendo eliminatorias por no ser capaces de cerrar el punto clave de los sábados.

Las derrotas en Alemania 2014 -David Marrero y Fernando Verdasco-; Brasil 2014 -Marc López y Marrero-; Rusia 2015 -Marc y Marrero-; Rumanía 2016 -Feliciano López y Marc-; Croacia 2017 -Feliciano y Marc-; y Serbia 2017 - Pablo Carreño y Marc- marcaron el destino de España, que puede haber encontrado una prometedora dupla en las raquetas de Pablo Carreño y Feliciano López. Ambos saben lo que es jugar finales de ‘Grand Slam’ en la categoría -’Feli’ incluso ganando- y ambos han dejado un gran sabor de boca al imponerse sin titubear a dos asiduos del circuito de dobles como Jamie Murray y Dominic Inglot.

Dudas

El plano individual deja algo más de dudas, sobre todo ante la perspectiva de alejarse de la tierra española en rondas más avanzadas, ya que los cuartos de final sí se disputarán en casa. La derrota de Bautista ante un rival a priori muy inferior y con una gran ventaja en el bolsillo de dos sets y ‘break’ a favor en el tercero, avisa de que en esta Copa Davis los nervios priman por encima del ránking. Pese a los problemas físicos que pudo acarrear la batalla a cinco parciales para Bautista, no es la primera vez que un tenista español sufre un colapso de tal categoría dejando a España en una situación comprometida.

Sin irse muy lejos, Carreño ya cedió el año pasado ante el croata Franko Skugor, por entonces fuera del top 200, Pablo Andújar desperdició una ventaja de dos sets a favor ante Thomaz Bellucci en Brasil 2014 y Tommy Robredo no pudo cerrar la eliminatoria contra Rusia en 2015 al verse sorprendido por Evgeny Donskoy, número 178 del mundo.

Queda claro que la figura de Nadal será imprescindible si España quiere optar de verdad a la sexta ensaladera, ya que, aunque David Ferrer admitió que «el relevo está preparado», refiriéndose a la nueva hornada del tenis español, la necesidad de un gran líder siempre es necesaria en una competición como esta.

Precisamente, el próximo rival de España, lo que derrocha es el carisma de un líder, con Alexander Zverev como piedra angular. Zverev (20 años, cinco del mundo) es la gran baza de los alemanes, que ya apearon a España en 2014 en el cemento de Fráncfort y que acaban de finiquitar a la Australia de Nick Kyrgios. El joven espigado ya sabe lo que es triunfar sobre la arcilla, ya que se enfundó el Masters 1.000 de Roma el año pasado y puede estar acompañado en España, en la eliminatoria que se disputará del 6 al 8 de abril, por nombres de menor calibre, pero siempre fieles a la Davis como Philipp Kohlschreiber, Mischa Zverev y Jan-Lennard Struff.

Si se superase este escalón, llegaría Francia o Italia, ambas fuera de casa, aunque antes de ello, habrá que despedir, o como dicen ellos ‘auf wiedersehen’, a los alemanes.

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