Diario Sur

Costa saca de quicio a McEnroe

Costa muestra el trofeo de ganador.
Costa muestra el trofeo de ganador. / J. R.
  • Espectáculo, buen tenis y ambientazo en Marbella en la Senior Master Cup que al final se adjudicó el jugador español

Tarde de juegos malabares y ‘circo’ tenístico que dio paso a una velada propia de la disputa de un título ATP entre un John McEnroe y Albert Costa, que se tomaron muy en serio la final de la Senior Master Cup en Marbella, donde dejaron tenis de altos quilates en la pista de Puente Romano. Costa sacó de quicio a su rival y venció, pero McEnroe deleitó con un tenis de mucha clase. El ambiente en la pista fue excelente, con unos 2.500 espectadores siguiendo los partidos en la jornada de ayer.

El preámbulo no pudo ser más animado con el choque de dobles que disputaron la pareja Wilander-Grosjean contra Noah y El Aynaoui. Noah quedó coronado por el respetable como rey de la carcajada. Sus ocurrencias provocaron más de un ataque de risa. Tiró de los recogepelotas en varias ocasiones para interactuar. Con dos de ellos se marcó un baile movidito, con otro paralizó el partido para echar una pachanga al fútbol. El colmo llegó cuando el árbitro marcó una bola fuera. El galo pidió la ayuda de Wilander para zarandear la silla del juez que llegó a estar inclinada 45 grados. El público volcado con el ‘show’ y los propios jugadores se picaban a ver cuál era la gracia más original. Ahí emergió Grosjean. Invitó a una voluntaria a que le sustituyera en el dobles con Willander y ocupó el lugar de la recogepelotas cumpliendo con eficacia su cometido. La chica, una canterana de la escuela municipal no se arrugó en soltar dos derechazos potentes que levantaron los aplausos.

La prueba de que nadie miraba el marcador es que cuando Wilander y Grosjean anotaron el punto definitivo se lo tuvo que advertir Noah porque el sueco creía que el juego continuaba.

Final de gran nivel

McEnroe enmudecía a la grada con su puesta en escena: serio, concentrado, cerrando el puño, sin importarle que su rival jugara en casa, con la superficie de tierra batida en contra y con el detalle significativo de que Albert Costa es 17 años más joven. Eso da igual cuando eres un eterno número 1, con 7 Grand Slam en tu carrera. Arranca el partido y el estadounidense era una máquina de sumar saques directos y juegos en blanco con su servicio y revés a una mano con su zurda privilegiada. Nada confiado hasta Costa se sorprendió del despliegue físico de McEnroe, que llegaba hasta a las dejadas. El público se olvidó de la pachanga jocosa del dobles y sabían que estaban presenciando todo un partidazo. El Primer set fue para el americano con un claro 6-3.

Costa tomó los mandos desde el fondo de la pista metiendo derechas muy profundas a las que les costaba llegar el ex número 1. Viendo que se le escapaba la segunda manga por la reacción del español, McEnroe se dejó llevar conservando el físico y tiró la raqueta a su banquillo hasta dos veces, pero poca broma, estaba enojado de verdad consigo mismo por ceder el segundo set 6-3. El choque se decidió en un ‘superset’ muy ajustado que concluyó 12-10 para un Albert Costa que tuvo que dar lo mejor de sí para vencer a John McEnroe.

Detalle con el árbitro

McEnroe, en uno de sus gestos.

McEnroe, en uno de sus gestos. / J. R.

El que más suele sufrir a McEnroe, estrella allá por donde va, no es precisamente el rival que tiene enfrente de la pista, sino el árbitro. Sin embargo, las canas parece que han calmado al estadounidense. El juez Antonio Chaves nos confesó que en el vestuario tuvo un generoso detalle. «Me dijo que muy buen trabajo y que ojalá hubiera encontrado árbitros como yo cuando él jugaba profesional», relató Chaves.

La confianza se la ganó el día anterior cuando le pasó la mano. «El árbitro debe pasar desapercibido con estos figuras: McEnroe tiró dos veces la raqueta, mandó una pelota fuera del estadio, pero todo forma parte del espectáculo y no estaba la cosa para sancionar nada», dijo cómplice del juego.