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Vista panorámica de la central del Club de Tenis Puente Romano de Marbella, en la primera semifinal de ayer.
Vista panorámica de la central del Club de Tenis Puente Romano de Marbella, en la primera semifinal de ayer. / Josele-Lanza -
  • El Senior Master Cup reunió ayer a los históricos McEnroe, Wilander, Costa y El Aynaoui en Marbella

  • La pista central de Puente Romano se quedó pequeña para acoger a un público emocionado por ver competir a estos grandes

Probablemente nunca sepamos si Marbella tiene público y capacidad suficiente para albergar, en algún futuro lejano, un torneo de ‘Grand Slam’, pero eso no quita que la ciudad de la Costa del Sol ya pueda decir con orgullo que algunos de los mejores jugadores de la historia del tenis han sacado sus raquetas a pasear en estas tierras.

El Club de Tenis Puente Romano está siendo este fin de semana el magnífico escenario para celebrar una prueba del circuito Senior Master Cup, un trofeo que reúne a las grandes glorias del tenis mundial, y que ayer vivió una de sus jornadas clave con dos encuentros en los que los rivales fueron especialmente coetáneos: Albert Costa contra Younes El Aynaoui, y John McEnroe contra Mats Wilander.

Independientemente de las victorias de uno y de otro, el atractivo principal era tener la oportunidad de ver jugar a estas celebridades del deporte algunos años después de que se hubieran retirado. No en vano, todos ellos tienen más de 40 años, y alguno incluso se acerca peligrosamente a los 60. Durante el primero de los encuentros, que por cierto Costa solucionó sin muchos problemas, una de las pistas auxiliares servía para que McEnroe, primero, y Wilander después calentaran cara a su partido. El americano, fiel a su estilo de ‘bad boy’, parecía darle igual el número de curiosos que se iban a acercando a las gradas móviles en mano.

‘Show’ sin raquetas rotas

Pese a ser un simple calentamiento, a McEnroe le sigue molestando –y cabreando– fallar una bola, y miraba con mala cara a todos lados. Sin llegar a entender si se trataba parte de un ‘show’, o realmente estaba molesto, al menos en esta ocasión no se le vio romper ninguna raqueta de tenis, algo habitual durante su etapa de profesional, en la que ganó siete títulos de ‘Grand Slam’ y fue número uno mundial. Una vez concluido el entrenamiento, salió disparado al vestuario pese al enorme número de personas que se abalanzaron sobre él para pedirle autógrafos y fotos.

Caso distinto fue el de Wilander, que una vez terminado el tiempo de práctica tuvo que ser rescatado por miembros de la organización, ya que no paró de atender a los ‘fans’. «Los niños de hoy piensan que solo existe Nadal o Federer, pero estos años de tenis con McEnroe, Wilander, Noah o Connors eran geniales», comentaba Natalia, una seguidora. «Verlos tan de cerca es cumplir un sueño de niño», añadía Carlos, otro fan. Y es que, eso sí, la mayor parte del público que llenó las gradas de la pista central de Puente Romano era de un perfil de edad muy concreto, y casi contaban con las mismas primaveras que los tenistas. Aún así, una gran parte de los asistentes era público extranjero, que también disfrutó de un evento que para muchos será difícil de olvidar.

En cuanto a la competición en sí, el torneo, que comenzó el viernes con seis jugadores en liza, ya tiene sus finalistas para hoy, a las 21.00 horas. El primero de ellos fue Albert Costa, al que a sus 41 años se le vio muy fresco, especialmente de piernas, razón por la que pudo vencer casi sin problemas al marroquí El Aynaoui, que coincidió con el ilerdense en unos años en los que llegó a ser decimocuarto del mundo, por sexto del español, que ganó un Roland Garros.

La segunda semifinal, la más esperada, enfrentó a dos grandes cuyo talento parece no agotarse nunca. Una mezcla entre tenis y espectáculo entre Wilanders y McEnroe, que concluyó con la victoria sel segundo por un doble 6-4 en un encuentro en el que no faltaron puntos impresionantes, malas caras al público que hablaba (en broma) y ciertas dosis de comedia.