SOLIDARIDAD

José Antonio Garriga Vela
JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA

De vez en cuando, una noticia relacionada con la salud u otros aspectos personales de uno de los integrantes de un club de fútbol eclipsa los resultados deportivos. La competición se detiene y cobra más importancia la íntima realidad que el gran espectáculo. Al entrenador del Sevilla, Eduardo Berizzo, le diagnosticaron un cáncer de próstata hace algunos días y el pasado fin de semana lo comunicó a la plantilla. Desde entonces, lo demás ha perdido importancia, incluso después de que su equipo empatara frente al Liveerpol tras un 0-3 lo más sorprendente no fue el resultado sino el hecho de que todos los jugadores fueran corriendo a abrazar al técnico tras empatar el encuentro en el último minuto de la prórroga. A veces el fútbol nos regala instantes milagrosos provocados por la fuerza del ánimo y la victoria del deseo. El destino quiso que esto ocurriese precisamente contra el Liverpool, como si el mundo del fútbol se uniera para transmitirle a Berizzo que nunca caminará solo.

La solidaridad nos lleva a la victoria tanto dentro como fuera del terreno de juego. Qué distintas las palabras de apoyo a Berizzo que esas otras conductas vergonzantes que suelen producirse en las gradas de los estadios. Los insultos conducen al fracaso individual y colectivo. Se produce un contagio de masas, una epidemia que fulmina el deporte. El miércoles sucedió todo lo contrario, el fútbol mostró su mejor cara. Igual que sucedió con Yeray en el Athletic. Malos momentos que se superan y la vida sigue, afortunadamente. Fue conmovedor el apoyo de los compañeros de la plantilla con Yeray y lo vuelve a ser con Berizzo. La plantilla del fútbol es mucho más inmensa que cualquier club, no conoce fronteras, no habría de conocerlas nunca.

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