RIVAS Y AQUELLA VIEJA HISTORIA

JOAQUÍN MARÍN D. FÚTBOL ESCRITO

Ahora que Rivas ha fallecido trágicamente es buen momento para recordar aquel Málaga de finales de los 80 y principios de los 90, un equipo perseguido por el infortunio que perdió dos promociones seguidas (así se llamaban antes las eliminatorias a doble partido entre un equipo de Primera y otro de Segunda para dirimir ascensos y descensos) en las malditas tandas de penaltis. El futbolista malagueño, con el 10 a la espalda, fue protagonista principal en la primera de ellas, en la temporada 1989-90, cuando el CD Málaga, de Primera, se jugaba su puesto contra el entonces Español, que militaba en Segunda. Tras perder en la ida por 1-0 en Sarriá, el antiguo estadio 'perico', el malaguismo abarrotó en la vuelta La Rosaleda con 45.000 personas en las gradas -en los fondos se veían los partidos de pie-. Recién empezado el segundo tiempo, Rivas, de un zurdazo cruzado desde fuera del área, empató la eliminatoria y la puso en franquía para los locales, pero ese dominio infructuoso hizo que el partido, prórroga incluida, acabara sin variaciones. En la tanda de penaltis falló Rivas el tercer turno (habían marcado Mata y Palomo Usuriaga), pero las paradas del malaguista Jaro a Zubillaga y Andrés condujeron la eliminatoria a un momento culminante: iba a lanzar el portero el quinto penalti. Si Jaro marcaba, el Málaga se quedaba en Primera. Mandó el balón a la grada de Gol. La tanda la ganó el Español, el Málaga bajaba a Segunda. La inercia de ese equipo le dio para jugar la promoción de ascenso al año siguiente contra el Cádiz. Pasó exactamente lo mismo: eliminatoria igualada, penaltis, ventaja para el Málaga, penalti decisivo de Mata para subir... y fallo. Fue demasiado golpe para un club con graves problemas económicos que desapareció al año siguiente.

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