Otro año de resistencia

Ernesto Valverde, durante uno de los entrenamientos dirigidos en Sant Joan D'Espí. :: A. GARCÍA / efe/
Ernesto Valverde, durante uno de los entrenamientos dirigidos en Sant Joan D'Espí. :: A. GARCÍA / efe

De la crisis en verano por la fuga de Neymar y la derrota en la Supercopa, el Barcelona ha pasado a liderarlo todo

P. RÍO

barcelona. El Barça acaba 2017 con la sensación de haber esquivado una vez más el fin de ciclo que muchos llevan varios años anunciando. Tanto que su reciente obra maestra en el clásico ha dejado visto para sentencia el título de Liga con cinco meses por delante de competición. El fallecido Tito Vilanova (2012-13) alargó la 'era Pep Guardiola' (2008-12), la más brillante en la historia del club, secuela a su vez de una etapa dorada que comenzó con Frank Rijkaard y Ronaldinho en 2003. Y Luis Enrique supo darle otro toque distinto sin perder el estilo de siempre para mantener el idilio con los títulos entre 2014 y 2017. En estos 14 años no todo fueron días de vino y rosas porque el club ya tuvo que sobreponerse, por hablar sólo de lo deportivo, a la decadencia prematura de Ronaldinho y al complicado año de transición del Tata Martino. Pero nunca temblaron los cimientos tanto como en el pasado mes de agosto, cuando Neymar se fugó al PSG y el proyecto de Ernesto Valverde arrancó en un estado de depresión alarmante.

Nadie apostaba por otra resurrección de un Barça que acabó la etapa de Luis Enrique conquistando su tercera Copa del Rey consecutiva, pero sin premio en la Liga pese a su espectacular 2-3 en el Santiago Bernabéu (derrotas inexplicables en Málaga o en A Coruña le condenaron) ni en la Liga de Campeones, sin saber aprovechar el efecto de la increíble remontada ante el PSG en octavos de final. Otro horrible partido en la ida de cuartos de final ante la Juventus (3-0) ya no tuvo respuesta en forma de milagro (0-0). Se fue Luis Enrique y llegó Ernesto Valverde, con una idea inicial de recuperar el juego posicional de Pep Guardiola, con más posesión y líneas juntas para presionar en bloque.

Lesión de Dembélé

Sin embargo, tras unos amistosos prometedores, tuvo que ir modificando su plan sobre la marcha, primero por el adiós de Neymar, luego por el baño realidad de aquellos dos clásicos de la Supercopa de España, con un global desfavorable de 5-1, y más tarde porque Dembélé (el fichaje a la carrera y a golpe de talonario para suplir al brasileño) se lesionó de gravedad muy pronto. Por entonces, para colmo, las renovaciones de Messi e Iniesta se complicaban y se intuía un panorama desolador.

La calma con la que lo afrontó todo el Txingurri fue clave. Los resultados positivos se fueron encadenando, aunque con poco brillo. Y el año acaba con Messi e Iniesta renovados, el Barça líder de la Liga, con baño al Real Madrid en el Santiago Bernabéu incluido, y primero de su grupo en la Liga de Campeones.

Naturalmente, nada de esto valdrá si no llegan títulos. Y 2018 comenzará con emociones fuertes: el Celta en octavos de final de la Copa y el Chelsea en octavos de la Liga de Campeones, además de la necesidad de mantener un ritmo alto de puntos en la Liga debido a la calidad de los perseguidores, aunque el Real Madrid parece en crisis y tanto el Atlético como el Valencia cayeron en la última jornada del año y se han alejado del sueño liguero. También regresará Dembélé, aunque habrá que ver si Valverde renuncia a ese 4-4-2 para apostar por un extremo francés cuyo rendimiento es una incógnita.

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