Una cuestión

UNA NAVIDAD INQUIETANTE

MANUEL CASTILLO

No recuerdo unas vacaciones de Navidad más inquietantes que estas que estamos viviendo. En todo los aspectos. En esa vida cotidiana a la que nos empuja la política, ya estamos viendo cómo unos ganan, pero otros gobernarán pese a hallarse fugados o entre rejas; en el fútbol de élite que han gobernado unos imputados (encarcelados algunos de ellos) de medio mundo se amenaza con echarnos fuera del Mundial y uno de sus acólitos, el que fuera presidente de nuestra federación, increpa y ofende a instituciones españolas en un intento desesperado de salvarse de la quema y de la cárcel, que ya ha visitado; a nivel de competición futbolística, un cierto maremoto en un mar de confusiones (que si VAR sí, que si VAR no) produce una serie de resultados sorprendentes que ponen la Liga boca abajo. Todos parecen aliarse con el Barcelona para hacerlo campeón: el Madrid más que ninguno, además de Valencia, Atlético de Madrid y Sevilla, que pierden sus partidos cuando más tenían que ganarlos... Y entrenadores que caen, goles fantasma, expulsiones y críticas que sólo esta Navidad que referimos ha logrado difuminar, porque cada mochuelo ha partido desde los mismos estadios a los aeropuertos en su afán de volver a casa. Y para acabar, o quizás para empezar, este Málaga nuestro que vive y está haciendo vivir a sus incondicionales una de las peores fiestas navideñas que se recuerdan con la Segunda División asomando irremisiblemente en el calendario.

Sin embargo, es Navidad. Y de aquí a unos días, fin de año. Tiempo para buenos propósitos y que debieran hacer bueno aquel refrán de 'año nuevo, vida nueva'. La esperanza debe alentarnos, sin embargo, porque en el próximo partido podrían incorporarse formalmente dos o tres refuerzos de los que, últimamente se han tenido noticias. Es un margen de confianza a la desesperada, a no ser que de Oriente pueda llegar con algún regalo alguien más acompañando a los Reyes Magos. Soñar no cuesta nada.

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