Sainz roza la gloria y Barrera tira la toalla

El Toyota de Nasser Al-Attiyah cae de morro por un talud. :: afp/
El Toyota de Nasser Al-Attiyah cae de morro por un talud. :: afp

El valenciano, lesionado, se ve obligado a abandonar el Dakar a tres días del final

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Lo ha intentado contra viento y marea, contra lluvias, dunas, montañas, barro, una muñeca maltrecha, una rodilla partida y pese a innumerables caídas, una de ellas con pérdida de consciencia y todo. Pero, finalmente, este Dakar ha podido con Joan Barreda. El gran favorito español para llevarse la victoria en motos y convertirse en el heredero de Marc Coma ha caído en la undécima jornada, el temido 'Super Fiambalá', en el que le ha pasado de todo. Habrá que esperar a 2019 para que, por octavo año, demuestre por qué está considerado uno de los candidatos en cada edición en la que ha participado.

Las malas noticias no han sido totales, ya que Carlos Sainz afrontará la recta final del raid con 50 minutos de ventaja frente a un Stepháne Peterhansel que no pudo repetir la heroica actuación de 2016, cuando culminó una jornada memorable. El madrileño sabía que la jornada con final en Chilecito iba a ser fundamental, sobre todo porque un despiste a falta de tan sólo cuatro jornadas de competición no le dejaba margen de recuperación. Aunque aún no está todo dicho, Sainz tiene más cerca que nunca lograr su segundo trofeo 'Touareg', y no porque haya dado un golpe en la mesa, sino porque ha conseguido que la diferencia entre él y su compañero y máximo rival no se le acerque.

Fue un día muy inusual para todos los competidores. La organización hizo que coches y motos saliesen a la vez, entrelazados, con sólo tres minutos de ventaja. Stepháne Peterhansel se vio obligado a abrir pista, mientras que Matthias Walkner le siguió a tres minutos. No tener las trazas de las motos y rodar con los coches tan cerca respectivamente costó muy caro a varios corredores en ambas categorías.

Barreda no puede más

Para Joan Barreda el día no empezó bien. Tras el susto del día anterior, cuando sufrió una caída por la que tuvo que ser atendido por los médicos al sentirse desorientado y con la consciencia mermada, el valenciano ya notó cómo el cansancio le pesaba demasiado a los mandos de su Honda. A mitad de la jornada, aproximadamente en el kilómetro 100 de la especial, emprendió el camino por donde no era. No quedaba claro que fuera intencionado o no, pero tras salirse del camino correcto, acabó en la localidad de Medanitos: abandonaba. Walkner salió líder de la caótica, aunque hay reclamaciones puestas.

En coches, Carlos Sainz tenía marcado en rojo esta jornada, igual que un Stepháne Peterhansel que ya no le valía con resistir. Intentar horadar la resistencia del veterano bicampeón del mundo de rallies español fue un intento inútil. La victoria del día fue para el holandés Benhard Ten Brinke, por delante del trío de Peugeot en el que sólo hubo quince segundos de diferencia entre los tres. Despres entró a 4:30, Sainz a 4:40 y Peterhansel a 4:50, lo que dice más del miedo que tenían de abandonar que de las ganas por ganar. Una pifia ayer como la que tuvo Mikko Hirvonen, que tuvo un accidente y se quedó parado durante un buen rato, habrá sido letal para las aspiraciones de la escuadra francesa, que se despide del Dakar en esta edición.

Para Sainz no fue una victoria, pero casi. Salir de este día sin haber perdido ni siquiera un minuto con Peterhansel es más que eso, máxime cuando tienen aún tres días por delante. Y eso que no le salió el plan como estaba previsto. «Sinceramente, la idea era haber acabado detrás de Stéphane para salir mañana detrás de él, pero bueno. Para los tres días que quedan, la verdad es que no estoy nervioso. Tengo el pelo un poco blanco ya y unos cuantos rallys a mis espaldas. Si me pongo nervioso, es que algo no va bien», confesaba ya en el vivouac. Pese a quitarse de encima el 'SuperFiambalá', no cabe lugar a los despistes. La larga especial de 375 kilómetros (casi tantos como enlace), con meta en San Juan, en zonas de tierra a más de 2000 metros de altitud pondrá a prueba el estado físico y mecánico de los candidatos.

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