Sainz y Barreda ceden lo justo

El Peugeot de Carlos Sainz, en la etapa de ayer. :: martín alipaz. efe/
El Peugeot de Carlos Sainz, en la etapa de ayer. :: martín alipaz. efe

Tas sus victorias del sábado, pagaron abrir pista en la cronometrada más larga, ganada por Meo en motos y Peterhansel en coches

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

El doblete de la primera parte del maratón de este Dakar, el sábado, dejó a Sainz líder y a Barreda en el alambre por una caída, pero ni uno ni otro pudieron repetir ayer en la especial más larga de este Dakar. La victoria en coches fue para Stepháne Peterhansel, que gracias a 'canibalizar' el Peugeot de Despres, pudo seguir en carrera tras la seria avería de la jornada anterior. Fue precisamente el excampeón de motos quien evitó que Al-Attiyah y Ten Brinke, con sus Toyota, lograsen el doblete de Peugeot, que en este caso fue con un Peterhansel por delante que sólo puede ganar y ganar como filosofía de vida en los próximos días si quiere sellar su decimotercer Dakar.

Tras el serio susto de la jornada del sábado, es de elogiar la actitud de Barreda. El valenciano no se va a rendir mientras le quede aliento y pese a tener la rodilla y la muñeca bastante mal, salvó los muebles en una etapa en la que no se supo quién iba a ganar hasta los instantes finales, cuando Meo se impuso en un vibrante duelo con Brabec.

La lluvia, el enemigo

Los responsables han suspendido la novena etapa, prevista para hoy, entre Tupiza y Salta

Sin embargo, el enemigo más duro de la octava etapa de este Dakar fue la lluvia. Las intensas precipitaciones en el sur de Bolivia, que han obligado a la suspensión de la jornada del lunes, embarraron totalmente el campamento en Tupiza, en un día fundamental para los pilotos y, sobre todo, para sus máquinas, que después de la etapa maratón del sábado necesitaban un buen repaso por parte de los mecánicos.

Barreda no supo hasta el último momento si iba a poder disputar la especial cronometrada más larga de este Dakar. La caída del sábado le dejó la rodilla muy tocada, hasta el punto de pensar muy seriamente la retirada. Sin embargo, tiró de carácter y, después de probarse, sacó fuerzas de flaqueza para completar la dura especial de casi 500 kilómetros por la tierra y el barro boliviano.

Abrir pista no le ayudó nada, y lo notó. Notablemente mermado, el valenciano perdió diez minutos en el tercer 'waypoint' del día, y acabó cediendo doce en meta con el vencedor del día, Antoine Meo. El francés y el estadounidense Brabec, con el australiano Toby Price a distancia, mantuvieron una pelea al límite durante toda la jornada, aunque fue finalmente el galo de KTM quien se llevó el gato al agua.

Este resultado, unido a los ocho minutos que se dejó Adrien Van Beveren, ha dejado la clasificación general de motos en un puño: el de Yamaha sólo tiene 22 segundos de ventaja sobre Kevin Benavides, que finalizó cuarto a casi seis minutos. Barreda perdió varios minutos con respecto a Van Beveren, pero se mantiene en la terna en quinta plaza y, además, no pierde comba con Price, a quien tiene a medio minuto en la cuarta posición.

Una de las grandes desventajas que tiene ganar una etapa maratón es que, al día siguiente y sin haber contado con las ayudas de los mecánicos el día anterior, hay que abrir pista. Por eso, no es de extrañar que Sainz empezase el día perdiendo casi cuatro minutos antes del segundo paso por un punto de control, y acabase cediendo siete. El madrileño sigue líder de la general, pese a que el ganador del día fue su compañero, un Stepháne Peterhansel que sabe muy bien que pese al gran contratiempo del sábado, aún no se ha despedido del Dakar.

Además, las fuertes lluvias caídas en la zona de Tupiza han obligado a los responsables del Dakar a cancelar la novena etapa, prevista para hoy entre la localidad boliviana y la argentina de Salta. Iba a ser una dura jornada, prevista sobre 755 kilómetros, 242 de especial cronometrada.

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