Dovizioso aprovecha el fallo mecánico de Márquez

El italiano dio otra lección de gestión de carrera y el español rompió el motor de su Honda a siete vueltas para el final

BORJA GONZÁLEZ SILVERSTONE.

Doce carreras disputadas, cinco ganadores diferentes, cinco pilotos peleando por un título separados por 35 puntos -los cuatro primeros por 26, los tres por 13, los dos por nueve-, y tres marcas que se reparten a partes iguales las victorias. Esto es el Mundial de MotoGP de 2017, una oda a la igualdad, a la imprevisibilidad, con jóvenes de un talento desbordante peleando con veteranos de muchísima calidad.

Silverstone ofreció una etapa más de esta espectacular lucha que permite intuir un final de Mundial épico. La prueba británica dejó, además, una dosis de drama con el que era líder como protagonista. Con Valentino Rossi al frente con una ligera ventaja y Cal Crutchlow cerrando un pelotón de cinco -esta vez Dani Pedrosa no pudo aguantar a sus rivales y sólo pudo ser séptimo-, Marc Márquez se movía con cierta tranquilidad dentro del grupo, como si estuviese jugando con un margen de seguridad, sensación que también transmitía el que a la postre sería el ganador, Andrea Dovizioso. Hasta que a siete vueltas para el final su Honda empezó a desprender humo blanco de su motor, prueba inequívoca de una rotura: el primer fallo mecánico que ha sufrido en carrera en sus años en la clase reina.

«Me siento como si me hubiese caído», confesó Márquez terminada la prueba. «Al final es un cero para el campeonato, es un error, pierdes puntos, aunque cuando lo pienso fríamente entiendo que me estaba sintiendo bien, que estaba luchando por la victoria, que estaba siguiendo a los primeros bastante bien e incluso estaba planeando un ataque al final», reconoció el piloto español. Un problema técnico que le descabalga del liderato de la general.

El ganador, satisfecho

«Todo el mundo estaba ahorrando en el desgaste de neumáticos», analizó el analítico Andrea Dovizioso, ganador de cuatro grandes premios este año, el piloto con más triunfos en 2017 y que en Silverstone volvió a dar una lección de gestión de carrera. «Todo el mundo aprieta y cambia mucho respecto a los entrenamientos. No he sido el más rápido, pero he sabido poner la moto en el lugar adecuado y ganar la lucha con Maverick (Viñales). Es una victoria muy importante ya que he logrado volver a ponerme líder», destacó el italiano. Dovizioso de nuevo estudió a sus rivales y no exprimió a su Ducati hasta que no entendió que llegaba el momento: «Tenemos menos problemas que los demás y por eso estamos delante. Los neumáticos son muy particulares. Son los que hacen que haya estos altibajos y nosotros estamos trabajando muy bien con ellos».

Precisamente con este factor jugó Maverick Viñales, que sorprendió a sus rivales eligiendo el compuesto más blando trasero, una decisión tomada sobre la marcha a pocos minutos del inicio de la prueba. Algo que le generó ciertas dudas pero que a la postre fue clave en su segundo puesto: mantuvo siempre en la mira a los de delante y atacó a Rossi cuando creyó llegado el momento.

«Me he divertido bastante, y en las últimas cinco vueltas he tenido que poner el modo 'time attack', y ahí no pensaba en divertirme, sino en sacar lo mejor en cada curva, en cada frenada y en cada aceleración», narró el de Yamaha, que mantiene el tercero de la general aunque tres puntos más cerca del liderato. «Una vuelta más y lo hubiera intentado. Hubiera dejado los frenos, aunque también tenía a Valentino muy cerca detrás y habría tenido él también la oportunidad de atacarme», confesó Viñales tras terminar un gran premio que se antojaba decisivo para mantener claras sus aspiraciones al título. Un gran premio que deja aún más abierto el Mundial.

En Moto2, Franco Morbidelli se ha mostrado superior al resto a lo largo del año. Una obviedad. Su único punto débil venía de sus fallos: o ganaba, o no subía al podio, algo que ha ido dando aire a la general. Y esos rivales son Thomas Lüthi y Álex Márquez.

En Moto3, casi hasta el final 23 pilotos rodaron en un largo pelotón de locura, con continuos adelantamientos y cambios de posiciones en la carrera. Al final Arón Canet fue el que se llevó el gato al agua -su tercera victoria en el Mundial-.

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