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«Hacía mucho que no tenía ese fuego interior que tengo ahora»

Jorge Lorenzo.
Jorge Lorenzo. / Rafa Marrodán
  • Jorge Lorenzo, piloto

  • El balear, afectado como todos por lo sucedido con Hayden, avisa que el «binomio Lorenzo-Ducati puede luchar en el futuro por victorias»

«Es una noticia que no quieres escuchar y que te deja helado, porque entiendes que no somos nada, que en cualquier momento nos puede pasar alguna cosa así a cualquiera de nosotros. Y sabe muy mal». Imposible que el primer pensamiento de Jorge Lorenzo no fuese para Nicky Hayden, protagonista involuntario del arranque del Gran Premio de Francia. Una cita a la que llega después de haber recogido los primeros frutos del colosal reto en el que decidió embarcarse para este 2017: pasar de una moto, la Yamaha, ganadora y que tenía por la mano, a otra, la Ducati, con fama de devora pilotos.

Nos toca hablar justo en el mejor momento de esta experiencia con Ducati...

Sin duda este resultado refuerza la creencia que tenemos de que podemos ser competitivos, que el binomio Lorenzo-Ducati puede luchar en el futuro por victorias y, esperemos, por mundiales. Yo sabía que era cuestión de tiempo, aunque mucha gente ha necesitado este resultado para empezar a creer. Ha sido todo una combinación de pequeñas mejoras, poco a poco, que han hecho que en un circuito talismán para mí, no tanto para Ducati, haya podido compensar la balanza y que al final la moto no fuese tan mal.

¿Cuál es la realidad? Pidió que nadie dedujese que Ducati está ya para pelear por el podio o la victoria.

Creo que lo importante es la comodidad que el piloto tenga en la moto, que no vaya forzado, que no sea un pilotaje ortopédico, que sea un pilotaje natural, que fluya encima de la moto. Y eso poco a poco se va consiguiendo. No fluyo igual que con la Yamaha, también es verdad que con ella llevaba nueve años, y que ya con la Yamaha empecé muy bien, fui muy rápido desde el principio. No ha sido lo mismo con la Ducati. Tenemos que recordar que, normalmente, Ducati no ha peleado por el título mundial. Lo hizo en 2007, donde ganó Stoner, aunque fue un cúmulo de circunstancias. Los neumáticos Bridgestone eran superiores en la mayoría de circuitos, una ventaja en cuanto a potencia brutal. Y después Stoner lo supo aprovechar al máximo, cosa que Capirossi, que era su compañero, no hizo. Pero luego los otros años, a pesar de ganar carreras, no fue lo mismo. En los últimos años ha mejorado pero nunca ha estado para ganar el título. He cogido una moto que todavía no está para ganar el mundial, que no conozco y que es especial, que es complicada. Con lo cual es difícil conseguir resultados. Pero, poco a poco, vamos poniendo las piezas del puzle en su lugar y cada vez vamos a mejor.

Ahora da la sensación de que la Yamaha fuese una moto fácil. Y los pilotos que la usan dicen que hay cosas que usted hacía que no pueden hacer.

Cuando los neumáticos eran buenos para mi estilo de pilotaje o más estándar, neumáticos con grip, con buenas sensaciones, llevaba la Yamaha muy al límite. Cuando me ponían neumáticos duros, sin grip en medio de la curva, me costaba mucho. Cuando a esos neumáticos les costaba mucho coger temperatura, por ejemplo en agua o en condiciones de frío, sufría mucho. Igual usando el freno trasero (NdR: en referencia al estilo de Viñales), que te permite frenar los dos neumáticos y no forzar tanto de delante, hubiese podido ser un piloto más completo, también en condiciones malas y con neumáticos duros.

Entonces... ¿es verdad eso de que pese a que lleve muchos años puede seguir aprendiendo cosas?

Siempre. Y si me mantuviese hasta los 45 también seguiría aprendiendo, pero también perdería otras cosas que te da la juventud. O sea, que no compensarías lo que aprendes o lo que sabes de más con cuarenta y pico años, con lo que hayas perdido por la juventud.

En Jerez se acordó de los que le habían criticado. ¿Por qué?

No me sorprende porque no sucede sólo conmigo, sucede con todos los pilotos cuando pasamos malas épocas. Ha sucedido con Rossi en su paso por Ducati, con Stoner cuando tuvo el problema de la lactosa. No lo digo por mí, sino por la cultura general de este deporte y de los medios de comunicación. Se intenta ensalzar la victoria y mortificar la derrota, hay dos extremos. Y, al final, entre la victoria y la derrota hay una línea muy fina, tampoco creo que haya que dramatizar, tampoco creo que haya que exagerar la victoria ni dramatizar con la derrota. Es cuestión de detalles, de pequeños detalles. Ni Lorenzo era tan malo cuando no sabía sacar el máximo rendimiento a la Ducati, ni ahora ya hemos llegado a poder luchar por la victoria siempre. En estos días después de Jerez no veo críticas, ahora todo el mundo cree, nadie dice nada, nadie dice que Lorenzo no pueda ir con la Ducati, que es un piloto demasiado fino. ¿Qué ha pasado con las críticas? ¿Por qué la gente es así?

Hablaba mucho de motivación para justificar su salida de Yamaha. ¿Lo nota?

La verdad es que hacía mucho tiempo que no tenía ese fuego interior y esa motivación que tengo ahora. Principalmente porque trabajo con personas nuevas, piloto una moto diferente, estoy en un equipo diferente, y eso siempre te da un estímulo más fuerte. Nos pasa a todos, a todos los que hemos trabajado muchos años en una misma empresa, en la misma oficina, al final poco a poco vas perdiendo ese fuego interior, necesitas nuevos estímulos o simplemente estar en otro país o en otra compañía o estar con gente diferente. Y también me ha sucedido a mí. A pesar de estar luchando por victorias y títulos ese fuego interior lo fui perdiendo, a pesar de que no quería, de que me siempre me quería auto motivar con lo que fuese. Pero al final no es natural, lo natural es ir perdiendo poco a poco ese fuego interior. Seguía considerándome un tío muy afortunado, porque los pilotos que estamos compitiendo en el mundial y luchando por victorias y títulos somos muy afortunados, vivimos esta vida y hacemos lo que nos gusta, pero la rutina siempre cala.

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