Jorge Lorenzo se reivindica en territorio de Ducati

El ritmo de Lorenzo fue demoledor para Dovizioso y Rossi. :: afp/
El ritmo de Lorenzo fue demoledor para Dovizioso y Rossi. :: afp

«No soy un gran piloto, soy un campeón», espetó el viernes a sus jefes y ayer lo plasmó con una carrera impecable de inicio a fin en Mugello

JOSÉ MANUEL CORTIZAS BILBAO.

Tantas veces mancillado desde fuera o automutilado en sus opciones, Jorge Lorenzo decidió este fin de semana en Italia soltar lastre. Llevaba año y medio sin ganar, su fichaje por Ducati no le permitió poner en práctica su manejo en ese tiempo y para colmo, ante el anuncio de que no seguirá con el equipo italiano entendió que se había minimizado su caché. «Es un gran piloto que no se ha adaptado a nosotros», vino a decir Claudio Domenicali, la voz más autorizada de la empresa de Borgo Panigale. El mallorquín, conocido que acabará contrato con los italianos y punto, se sintió liberado y decidió que la mejor forma de dar rienda suelta a su rebeldía era aclararle al capo que «no soy solo un gran piloto, soy un campeón». Y demostrarlo en la pista de Mugello.

No le pudo salir mejor. Llevaba acumuladas 16 vueltas precedentes en cabeza a lomos de la Desmosedici, las últimas nueve en la anterior carrera de Le Mans. Había pedido un cambio en la conexión del depósito de su moto con el asiento para poder gozar de mayor comodidad de movimientos y no malgastar energía y fue un deseo concedido. A su juicio, ya no había nada que limitara su potencial y desde la arrancada se puso manos a la obra para evitar rodar tras de nadie. Y así fue. Puso en fila a su competencia y manejó el ritmo de carrera con el puño estable. Partió como un obús y como tal siguió devorando vueltas sin ceder su puesto de privilegio a nadie. El único momento tenso lo vivió en la puesta en marcha, aunque todo sucedió a su rebufo. Márquez salió con el orgullo herido desde la sexta plaza y quiso hacerse un cinco en uno, pero le faltó pista antes de negociar el primer ángulo, en el que el viernes San Donato se apiadó de Michele Pirro y le dio otra oportunidad para vivir. De hecho, el probador de Ducati, magullado y con el brazo derecho colocado en cabestrillo, estuvo presente ayer en el circuito.

Dificultades

El exceso de Márquez le llevó a pasarse, imposible de meter su Honda en la zona más cerrada del giro. Se le fueron colando rivales y su pronto, sinónimo de su ego, le llevó a contestar con un latigazo que de haber sido sobre él a estas horas tendríamos las orejas coloradas de tanto comentario y enojo. Su regreso al grupo implicó un toque a Petrucci, al que envió de paseo, sin que la dirección de carrera viera nada punible, como siempre, en su proceder. Casi a la vez, un par de curvas atrás, el que caía era Dani Pedrosa, como también lo hicieron otros cuatro pilotos en las dos primeras vueltas.

La carrera, aunque no se sabía, ya no tendría historia en lo que a su posible vencedor se refería. El balear visualizaba su bandera de 'Lorenzo´s Land' clavada ante la 'tifoseria' mientras en el gripo perseguidor Márquez ya había accedido al segundo puesto al cazar a Rossi, pero se fue al suelo, como en un acto de justicia divina en la quinta vuelta. Regresó, pero no pudo reengancharse a los puntos. Maverick fue otro damnificado por una mala salida desde la primera línea.

Por momentos se vislumbró un triplete de Ducati, pero finalmente se escalonaron las posiciones con el doblete de las Desmosedici de Lorenzo y Dovizioso y el tercer puesto, celebrado como un triunfo, de Valentino Rossi. Y tras él, guerra de fábrica entre Iannone y Rins para ver qué Suzuki era cuarta, detrás de los tres que componen el podio.

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