Vettel, ante el más difícil todavía

Vettel, ayer en los entrenamientos de Malasia. :: efe

La distancia que ha perdido con Hamilton complica sus opciones de lograr el título

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Ferrari lleva unos cuantos años fallando cuando menos debe. Evidentemente no es por gusto ni por elección, sino que las circunstancias se le ponen en contra para que no llegue a culminar el éxito de manera definitiva.

Mucho tendrían que cambiar las cosas para que Sebastian Vettel llegase como el máximo favorito al título en Abu Dabi, si es que éste sigue vivo. En Singapur, por un cortocircuito entre Vettel y Räikkönen, se quedó a una carrera de distancia de Lewis Hamilton, que no tiene pinta de que vaya a ceder mucha distancia en las próximas cinco carreras que quedan. Lo vivido ayer en la clasificación hacía pensar que iba a ser muy difícil que Hamilton no se fuera a 53 puntos de distancia, que a efectos prácticos son dos carreras de colchón.

La gran pregunta que acecha tanto a fans del alemán como del británico es: ¿Podrá Vettel darle la vuelta a la situación? La Fórmula 1 ha vivido remontadas más épicas. El propio Vettel ganó el primero de sus cuatro títulos con una carambola que ni él mismo se creía, en buena medida gracias a la antológica pifia estratégica de la Ferrari comandada por Stefano Domenicali. Aquel Gran Premio de Abu Dabi en 2010 nunca se olvidará en la mente de Fernando Alonso y de la afición española, cuando el muro ruso de Vitaly Petrov se convirtió en una pesadilla para el asturiano.

Esta es la tercera temporada de Vettel vestido de rojo y, con todas las diferencias y poniéndolo en perspectiva muy amplia, lo que le está ocurriendo no deja de tener similitudes con lo que vivió Alonso en Maranello. Si bien es verdad que aquella Ferrari no es esta, y que Maurizio Arrivabene ha conseguido imprimir un nuevo empuje y carácter al equipo italiano, lo cierto es que es que la escuadra transalpina está a punto de implosionar. otra vez.

Aunque Vettel mantiene la sonrisa y sólo manda mensajes optimistas, lo vivido este fin de semana en Malasia no le puede dejar un buen sabor de boca. El viernes parecía competitivo, y junto a Kimi Räikkönen parecía que podían batir a los dos Mercedes. Sin embargo, hoy Hamilton sale de Sepang con una nueva 'pole' en su haber (y van 70), y la sensación de que puede permitirse, al menos, un fallo en forma de abandono, que como mucho se acercará su rival por el título. El tiempo corre a favor de Hamilton, como en el pasado corrió a favor de Vettel en su lucha con Alonso. El alemán empieza a sufrir en sus carnes la idiosincrasia de Ferrari, aunque a diferencia del asturiano, él aún tiene margen y paciencia.

El deseo de remontar

Pese a que es muy difícil, Vettel ya sabe lo que es llegar por detrás y acabar ganando. Tanto en 2010 como en 2012 afrontó la recta final de la temporada con más de una carrera de desventaja por los, por entonces, líderes del campeonato, que no eran otros que el propio Hamilton y Alonso. A falta de seis carreras para el final, Vettel no bajó los brazos. El problema es que, desde este hoy, sólo quedan cinco. Y remontar se hace cada vez más cuesta arriba cuando, como recordaba Alonso, no tiene el mejor coche de la parrilla. Japón, Austin y, si llega con opciones, Abu Dabi, pueden ser tres de los cinco escenarios donde Vettel viva auténticas finales.

Hamilton, a diferencia de los últimos años, no tiene a su principal enemigo en casa, lo que siempre ayuda a la hora de presionar al equipo si quiere ganar un poco de ventaja. Ahora tiene no sólo a un piloto que ya ha demostrado que está en lo más alto de la parrilla, sino a un equipo con un hambre voraz por lograr el título. La Ferrari de Arrivabene no se va a rendir hasta que, matemáticamente, no tenga más opciones que claudicar. Aún le queda mucho que remar a Hamilton.

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