Otro fin de semana «vergonzoso»

Alonso abandona entre quejas a su equipo en Spa, donde Hamilton gana con autoridadEl británico, en plenitud, protagoniza en Bélgica uno de los grandes premios más completos de su carrera

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Fernando Alonso avisaba en las jornadas previas al GP de Bélgica de que iba a ser una carrera difícil, no esperaba que lo fuese tanto. Las evoluciones que casi todos los equipos llevaron a Spa, y que se verán aún más en Monza, han sido unas involuciones si sólo se fija la atención en McLaren. El abandono de Fernando Alonso, entre gritos por radio, quejas y órdenes de que no le hablaran más, da buena muestra de la situación.

Más que el abandono en sí, que lógicamente tampoco gustó al asturiano, lo que le desesperó fue verse de nuevo en la situación de tener el peor coche de la parrilla. Ya no sólo por no poder luchar por adelantar, sino porque ni siquiera podía defenderse de nadie. El adelantamiento que le hizo Carlos Sainz en la lucha por el 13º puesto, en el que el madrileño de Toro Rosso ni siquiera se despeinó, fue sólo la gota que colmó un vaso que ya está rebosando. «¡No me habléis más por la radio en lo que queda de carrera!», «cada coche que adelanto me pasa en la siguiente vuelta» o el elocuente «vergonzoso, realmente vergonzoso» que soltó a sus ingenieros deja bien claro que Alons o está harto. Este abandono le llega en pleno proceso de reflexión acerca de su futuro, del que ya ha descartado el 60% de ofertas y tendrá que pensar en el otro 40%, según él mismo dijo. Si McLaren no avanza de manera seria, nada hace pensar que vaya a seguir con ellos.

La felicidad de Hamilton

REACCIONESFernando Alonso Piloto de McLaren Carlos Sainz Piloto de Toro Rosso

Mientras Alonso seguía con su penitencia, por delante todo fue felicidad para Lewis Hamilton. El británico, después de igualar las 68 'poles' de Schumacher, logró una victoria de principio a fin, de esas que convirtió en sello personal el mítico 'kaiser'. Sebastian Vettel lo intentó desde el inicio, tanto por capacidad propia como después ayudado con la estrategia que emprendieron en Ferrari. Pero se vio impotente. El aún líder del campeonato no pudo dar caza a Hamilton.

En su gran premio número 200, el británico dejó sin esperanzas a los de rojo. Detrás de Hamilton y Vettel culminó el podio un espectacular Daniel Ricciardo, que en una memorable acción en la que levantó de sus asientos a todos los fans de Spa, adelantó a la vez a Räikkönen y a Bottas. Fue el único Red Bull al que los miles de aficionados que inundaron las gradas de naranja pudieron vitorear. Max Verstappen abandonó en la décima vuelta, por culpa de un sensor de su monoplaza, y ya van seis KO en 12 carreras, una cifra inaceptable para él.

Quien no abandonó por primera vez en Spa fue Carlos Sainz. Sin ser una carrera excesivamente destacable, el madrileño entró en meta en un 10º puesto que le sirve para sumar un punto. Entre medias, le dio tiempo a un adelantamiento espectacular sobre Alonso y confirmar que Toro Rosso es, a día de hoy, mucho más equipo que McLaren. Afortunadamente para Sainz, Daniil Kvyat no fue rival. Pelearse entre compañeros es algo doloroso y molesto en un equipo, como lleva ocurriendo en Force India desde hace varias carreras. Esteban Ocon y Sergio Pérez no sólo se tocaron en Spa, sino que causaron la salida de un coche de seguridad al final de la carrera de ayer.

«Cada dos o tres curvas me daban sugerencias de si el repartidor de frenada más hacia delante, más hacia atrás, el diferencial... y llegaba a la recta y me pasaban». «Perdimos la potencia de golpe, sin aviso», lamentó.

«Antes de venir a Spa lo de puntuar lo veía muy difícil, sinceramente. Ha sido una muy grata sorpresa ver que teníamos un ritmo decente. Nos lo hemos ganado a pulso», se congratuló.

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