El McLaren 2018, una nueva esperanza

Fernando Alonso posa con su nuevo McLaren cara a la próxima temporada. :: afp/
Fernando Alonso posa con su nuevo McLaren cara a la próxima temporada. :: afp

El piloto asturiano se muestra ilusionado, pero también consciente de lo que se juega el equipo: «Espero que responda a nuestras expectativas» El monoplaza de Alonso apuesta por la continuidad en su chasis, que ya en 2017 fue su punto fuerte

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

madrid. A las 8 de la mañana de ayer, con puntualidad británica, McLaren desveló al mundo su monoplaza para la temporada 2018 de Fórmula 1: el MCL33. Una nueva era se abre a partir de ahora para la escudería de Woking, y con un espíritu de claro renacer, han ido a los orígenes, al mismísimo Bruce McLaren, para rodear el coche con su aura y filosofía.

El leitmotiv del nuevo monoplaza es 'Be Brave', 'Sé valiente', que es lo que fue el mítico piloto neozelandés cuando se atrevió a crear su propia escudería, que unos años más tarde fue leyenda. El color naranja-papaya (cuyo nombre oficial es 'Papaya Spark') copa el protagonismo de un MCL33 en el que hay puestas muchas esperanzas, junto a un azul fuerte que ya se vio en los monoplazas que llevó McLaren en los años 70.

Y es que la principal novedad del MCL33 está, precisamente, en lo que no se ve. Más allá de los colores y la ausencia de un patrocinador potente (el hueco en los laterales del coche es muy elocuente y sólo falta un cartel de 'Ponga su marca aquí'), el gran cambio está en las tripas. Del paupérrimo Honda pasarán a estar motorizados por Renault, cuya unidad de potencia 1.6 litros turbo V6 RE18 va a ser la gran esperanza del equipo.

Por lo demás, la apuesta es clara: potenciar lo que ya era bueno en 2017. El nuevo monoplaza McLaren es muy similar al del año pasado, sólo adaptando la nueva normativa y evolucionando el que ya era un chasis que había salvado la papeleta en el aspecto aerodinámico. El morro es prácticamente igual, con una ligera evolución del alerón delantero y el pico; la parte trasera y la toma de aire superior, lo mismo: misma idea del anterior.

Tres puntos de cambio

Hay tres puntos donde el cambio es mayor. El primero es el de los pontones laterales. Más anchos, pero estrechos, y en una posición ligeramente más elevada que la del coche del año anterior. También se ha retocado el fondo plano, mínimamente. Además, la eliminación de la 'aleta de tiburón', algo que se vio en 2017. Una evolución más que una revolución.

A sabiendas de que este año tendrá que repartirse más que los últimos años, Alonso tiene claro que tanto él como Stoffel Vandoorne tendrán que exprimir al máximo este MCL33. El español, que fue el encargado de dar los primeros kilómetros al monoplaza en el circuito navarro de Los Arcos en un día de filmación, apunta a que está satisfecho. «Al ver nuestro coche nuevo, me siento muy ilusionado pero también soy aprensivo. Sé la importancia que tiene este coche para el equipo y espero que responda a nuestras expectativas», aspira. «Si podemos desarrollar los puntos fuertes del chasis del año pasado y casarlo con una mejorada unidad de potencia de Renault, podremos dar un paso adelante».

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