Lewis Hamilton, campeón con susto

Lewis Hamilton (d) celebra con uno de sus mecánicos el Mundial de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez de México. :: efe/
Lewis Hamilton (d) celebra con uno de sus mecánicos el Mundial de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez de México. :: efe

El piloto de Mercedes alcanza al alemán y a Alain Prost, todos ellos tetracampeones, pero aún tiene por delante a Schumacher y Fangio Verstappen conquistó el GP de México, marcado por un golpe entre el británico y Vettel

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Decía Lewis Hamilton antes del GP de México que él no iba a hacer cálculos, ni iba a guardarse nada. Quería proclamarse campeón del mundo con una nueva victoria, que habría sido la décima de la temporada. Sin embargo, poco más y no sólo no consigue la victoria, sino que ni siquiera logra el título.

Todo se decidió en la salida. Sebastian Vettel partía con la 'pole', pero el primer puesto no le duró demasiado. De hecho, no le duró más que una curva, ya que Max Verstappen demostró que está en condiciones de ser el piloto más en forma de la recta final del año. En cuanto el de Red Bull se quitó de encima al de Ferrari, a éste le entraron los mil males cuando vio que tenía a Lewis Hamilton a su lado. En su agresiva defensa por el segundo puesto, se tocó con el inglés de Mercedes, provocando no sólo el pinchazo de un neumático de éste, sino también la rotura de su propio alerón. Esta acción de carrera (así lo determinaron los comisarios) le acabó costando las pocas posibilidades que tenía el tetracampeón alemán de retrasar hasta Brasil el alirón de su rival.

La remontada de ambos fue bien distinta. Mientras que Vettel arriesgó todo lo que pudo y más hasta el final, a Hamilton le costó Dios y ayuda pasar siquiera de los últimos puestos. Carlos Sainz (que también pinchó en la primera vuelta) se convirtió en un tapón para el que luego sería el gran protagonista de la fiesta. No obstante, en cuanto se desatascó la zona de atrás, Hamilton empezó a trepar poco a poco hasta alcanzar la zona de los puntos. En los últimos giros de la carrera fue cuando más emoción hubo. En una prueba en la que sólo los cuatro primeros acabaron en la misma vuelta, y los otros diez que acabaron la carrera fueron doblados, la mejor pelea de las muchas que hubo la protagonizaron el propio Lewis Hamilton y Fernando Alonso.

Los viejos rivales (quién sabe si en 2018 de nuevo lo serán, todo depende de McLaren y Renault) y compañeros se encontraron en la pista, con el español por delante en novena posición. A Hamilton no le hacía falta pasarle, ya que en ese momento Sebastian Vettel había alcanzado la cuarta plaza y no le daba tiempo a llegar al tercer puesto que ocupaba Kimi Räikkönen. Para retrasar la fiesta del británico, debía ser al menos segundo. Sin embargo, a Hamilton le picó el gusanillo de vérselas con Alonso. A sabiendas de la nobleza del español y de sus propias cualidades, ¿quién iba a rechazar un duelo así? Total, incluso abandonando iba a levantar el cuarto entorchado.

La refriega duró varias curvas. Se enseñaron los dientes, como dos viejos leones, e incluso se dieron algún zarpazo en forma de toque que, por fortuna para ambos, se saldó con un pequeño rozón en el carenado de sus respectivos coches y poco más. Y al final, se impuso la lógica: Hamilton pasó a Alonso, y alcanzó el noveno puesto con el que, finalmente, logró su cuarto mundial. Con su peor resultado del año (el anterior era un séptimo en Mónaco), pero sigue siendo el único que ha puntuado en todas las carreras de 2017. Eso bien vale una corona mundial, y alcanzar a las leyendas de Alain Prost y del propio Sebastian Vettel.

La victoria de Verstappen, tercera en su haber, le hace mantener una curiosa estadística: siempre que a Daniil Kvyat le han bajado de su coche, él ha ganado. Al ruso le han echado de Toro Rosso directamente antes de esta carrera, y como en España 2016 (le bajaron de Red Bull al equipo 'B') y Malasia (le sustituyó Pierre Gasly), el ganador fue el holandés de Red Bull, al que acompañaron en el podio Valtteri Bottas, Kimi Räikkönen y el DJ Hardwell, con quien ensayaron una nueva forma de amenizar las celebraciones de la Fórmula 1.

Mientras Fernando Alonso y Stoffel Vandoorne lograban acabar con sus dos coches, pese a las pifias de Honda, en el equipo Renault sus dos monoplazas acabaron fuera. El primero fue el de Nico Hülkenberg, que cuenta por abandonos las pruebas disputadas con Carlos Sainz al lado del box. Al alemán le ordenaron parar el coche por un problema eléctrico, mientras que el español tuvo que meterlo en boxes porque el motor se le iba a romper.

No es un buen augurio para McLaren en 2018. Los motores Renault fueron, en México, los que más sufrieron con muchísima diferencia. La altitud (más de 2.200 metros sobre el nivel del mar) afecta notablemente a los turbos y a las presiones de aire, y no es casual que de los cinco coches que no acabaron, cuatro llevaran sus unidades de potencia. A ver si ahora que los de Woking se quitan de encima a Honda, van a sufrir más aún.

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