GP DE ESPAÑA

Hamilton y Vettel, dos gallos de un Mundial muy igualado

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El británico Lewis Hamilton celebra la victoria en Montmeló. / Afp

  • El británico se lleva la victoria en un trepidante GP de España, en el que Sainz acabó séptimo y Alonso, por fin, llegó a meta en 2017

El circuito de Barcelona nunca ha sido el mejor escenario para vivir luchas igualadas, ni con muchos adelantamientos, pero la temporada 2017 viene a contradecir lo que se ha vivido en los últimos años. En las cuatro primeras pruebas de la temporada ya se había demostrado que este año va a ser un campeonato en el que el favorito va a ir cambiando prácticamente en cada vuelta de cada carrera, y Montmeló fue este domingo el escenario de una demostración más de esta norma. Lewis Hamilton y Sebastian Vettel se batieron el cobre hasta el final de la prueba, cuando la estrategia acabó por inclinar la balanza hacia el lado de Mercedes.

Vettel plantó batalla. Sabe que el Ferrari SF17-H es uno de los mejores coches que ha salido de la factoría de Maranello en los últimos años, y por eso puede jugársela en carrera. Lo demostró en la salida, en la que aprovechó unas milésimas en las que Hamilton tardó en accionar el cambio para ponerse a rueda suya, primero, y después para adelantarle en la primera vuelta. Vettel llevó la voz cantante durante prácticamente toda la carrera, en parte, gracias a un primer 'stint' en el que obligó a los Mercedes a ir a contrapié. Ese es uno de los principales cambios de esta temporada, en la que por primera vez en tiempo hay una alternativa que está obligando a las flechas plateadas a pensar muy bien el planteamiento ya no sólo de cada gran premio, sino de cada giro en cada circuito.

Y eso que la 'Scuderia' tuvo sólo a un piloto en carrera. Kimi Räikkönen se vio en medio de un incidente en la primera vuelta en el que también estuvieron involucrados Valtteri Bottas y Max Verstappen, ganador en Montmeló en 2016. Mientras que el de Mercedes aguantó sin problemas, tanto él como el de Red Bull se tuvieron que despedir de la prueba a las primeras de cambio, dejando el gran premio sin dos importantes actores que, a la postre, podían haber puesto un poco más de picante al desenlace de la prueba. Para el recuerdo, la imagen de Thomas, un pequeño fan francés de Ferrari que empezó a llorar al ver a 'Ice Man' abandonar y que robó el protagonismo de los propios pilotos.

Con Vettel solo contra el mundo, Bottas y Hamilton comenzaron una labor de equipo, más que nunca necesaria para intentar un doblete que no llegó. Primero, el finlandés fue el encargado de frenar todo lo que pudo al tetracampeón de rojo. Mientras Hamilton intentaba hacerle un 'undercut' en boxes, Vettel se topó con Bottas hasta el punto de desesperarse. El finlandés acabó claudicando ante un golpe de genialidad del '5', que en la primera curva del circuito le enseñó el morro por el exterior para luego meterle el coche por el interior y ganarle el primer puesto provisional de ese momento. El finlandés acabó abandonando en el tercio final de la carrera por una avería, pero con su férrea defensa frente a Vettel se ganó los elogios de todo el mundo.

Pese a todo, el cambio de estrategia con respecto a Mercedes le acabó dando ventaja a Hamilton. El británico sabía que iba a acabar la prueba con neumáticos blandos, previsiblemente más competitivos que los medios que montó Vettel para acabar la prueba. Además, hacer una parada más permitía al vigente subcampeón del mundo jugar un poco más con la gestión de los neumáticos. Eso hizo que, pese a que Vettel demostró unos innegables redaños a la hora de resistir el envite de Hamilton cuando coincidieron a la salida de la calle de boxes en sus últimas paradas, fuera finalmente el inglés quien se llevase el gato al agua y el alemán el premio de ser elegido piloto de la carrera.

La pelea de gallos -un animal con especial protagonismo este fin de semana- entre los dos corredores más fuertes del momento apunta a ser una de muchos 'rounds', tantos como carreras quedan en el campeonato. La siguiente, en Mónaco, apunta a ser de infarto.

McLaren ya es el peor equipo de 2017

Fernando Alonso aspiraba a hacer en este GP de España su mejor actuación de la temporada. No necesitaba mucho, ya que con acabar la prueba ya iba a ser su mejor resultado, pero tras lo conseguido el sábado y haber eclipsado a los propios púgiles por la 'pole', creía que iba a poder arañar un 'top 10', aunque no sin sufrimiento.

No obstante, se encontró con Felipe Massa. El piloto brasileño, pese a su notable experiencia, entre sus múltiples defectos tiene una manía que ya conocen quienes se fajan con él cada quince días: cada vez que coge el vértice de una curva en paralelo a otro piloto, gira sobre él. Es un movimiento muy sutil, casi imperceptible para el ojo poco entrenado, pero constante en su pilotaje. Ese movimiento puede tener dos consecuencias: bien un accidente, bien la salida de pista del rival de Massa. En este caso, ese rival fue Fernando Alonso, que le conoce perfectamente. y por eso acabó por la grava. Las opciones de puntuar de Alonso se quedaron en esa escapatoria, aunque el pobre rendimiento de McLaren tampoco le habría hecho esperar un resultado mejor.

En las rectas se le veía débil, prácticamente sin opciones de pelear ya no por resistir, sino por intentar ganarle la posición a un Sauber como el de Marcus Ericsson, que se le escapaba al asturiano a poco que intentaba arrimarse a él. Al final, Alonso se tuvo que conformar con el duodécimo puesto, que es algo que no puede decir su compañero Stoffel Vandoorne. Mientras que el bicampeón español llevaba su coche hasta la meta por primera vez en este 2017, el belga cometía un absurdo error, precisamente contra Massa, al que golpeó. No sólo acabó fuera de carrera, sino que además los comisarios le castigaron para Mónaco.

Por su parte, Carlos Sainz cuajó una carrera de menos a más. El madrileño partía duodécimo con muchas dudas de rendimiento, pero con una gran primera vuelta y una gestión estratégica de '10' se mantuvo durante toda la prueba en posiciones de puntos con solvencia. Al final entró en octava plaza, pero acabó séptimo gracias a la sanción de Pascal Wehrlein, que finalizó justo por delante del de Toro Rosso. La satisfacción que denotaba Sainz al llegar a boxes era notable, ya que igualó su mejor resultado de esta temporada.

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