La fiesta de Hamilton y Vettel se traslada a Baréin

Sebastian Vettel, con su Ferrari, por delante del Mercedes de Lewis Hamilton en la primera carrera de la temporada. :: DAVE ACREE. EFE/
Sebastian Vettel, con su Ferrari, por delante del Mercedes de Lewis Hamilton en la primera carrera de la temporada. :: DAVE ACREE. EFE

McLaren tiene previsto probar las primeras evoluciones, que se introducirán de modo definitivo en China

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Sólo se ha disputado un Gran Premio de la temporada 2018 y ya están los nervios a flor de piel en el paddock de la Fórmula 1. El resultado del GP de Australia, la puya que le soltó Hamilton a Vettel y la venganza de este en forma de victoria en Melbourne han provocado una gran expectación para la carrera de Bahrein. El calor que se espera en los primeros momentos de la clasificación y la carrera (más altas que en otras temporadas, este jueves se rondaron los 35ºC en el ambiente) va a poner a prueba no sólo la mecánica, sino también la paciencia y aguante de los corredores.

Si para Hamilton y Vettel es la ocasión de resarcirse o confirmarse respectivamente, un poco más atrás es la de despejar las pocas dudas que quedan. McLaren es el equipo que más ha mejorado con respecto a 2017, no sólo en resultado (puntuaron los dos pilotos), sino también en sensaciones. Con permiso de Haas y ese doble fallo en boxes que les hizo abandonar en Melbourne, es la escudería de Woking la que a priori parece más candidata a dar la campanada en las 20 carreras que quedan de campeonato.

Aunque aún es pronto para calificarlo de 'mejoras', este viernes los MCL33 de Fernando Alonso y de Stoffel Vandoorne van a montar las primeras evoluciones de esta temporada. Queda por ver si se mantendrán el resto del fin de semana, si todo va bien y dan los datos previstos, o bien se descartan antes de la carrera de China, en la que sí está previsto que se estrenen de manera definitiva.

Alonso, por los podios

Fernando Alonso se encargó en sus redes sociales de rememorar algunos de sus mejores recuerdos en Baréin. Aquí logró su primera victoria vistiendo los colores de Ferrari, en su debut, en una carrera antológica en el que esperaba que iba a ser el arranque de una campaña memorable y una era dominadora digna de mirar a los ojos al reinado de Schumacher. Qué lejos le quedaron aquellos sueños, pese a que lo rozó con la yema de los dedos en dos ocasiones. También rememoraba sus dos victorias con Renault en 2005 y 2006, sus años de gloria en los que cogió por el cuello a la Fórmula 1 y la subyugó a su antojo. Qué lejos queda aquel dominio, en el que sometió al mismísimo 'kaiser'.

Antes de volver a soñar con verse en lo más alto del podio, tiene que llegar a ese podio. Alcanzar a los tres equipos de arriba (Mercedes, Ferrari y Red Bull) es el objetivo primordial que tiene McLaren para las próximas carreras, algo de lo que Alonso está convencido que lograrán. «Hemos visto el potencial del coche, y hemos entendido que tenemos una buena máquina en nuestras manos. Ahora es el momento de devolver a McLaren a las posiciones de arriba, y para eso tienes que competir con los mejores equipos del mundo. Para estar a ese nivel tenemos que ser mejores que ellos en desarrollo, y necesitamos acortar la diferencia lo antes posible. Esto llegará con actualizaciones e ideas inteligentes, y estoy convencido de que llegarán muy pronto», decía el español unos días antes de la cita de este fin de semana.

«No podemos dormirnos en los laureles. Las carreras de Baréin y Shanghái son exigentes para el coche y es importante que mantengamos una buena fiabilidad si queremos maximizar nuestro potencial. La competencia es feroz y tenemos que seguir empujando para conseguir más puntos», avisó. Tomar un mal camino en las evoluciones puede suponer un duro varapalo para sus objetivos. No hay margen para el error.

Para desengrasar de tanta presión, Alonso hizo un viaje relámpago a Alemania para visitar a 'su otra novia. Concretamente voló a Colonia, la ciudad que alberga la sede de Toyota Motorsport, donde estuvo unas horas en el simulador del equipo con el que va a competir en el Mundial de Resistencia. Y es que, mientras el asturiano estará rodando en el desierto bareiní, en el circuito de Paul Ricard, en Francia, se estará disputando el prólogo del WEC, la tradicional reunión de entrenamientos en la que los equipos ponen a punto sus máquinas antes de que dé comienzo el campeonato.

Alonso no estará, físicamente, pero seguro que no pierde ripio de lo que vaya a ocurrir en el trazado galo. El optimismo con el que ha comenzado la temporada 2018 hace soñar a la afición con volver a verle entre los tres mejores de una carrera. El asturiano, cuyo último podio data del 27 de julio de 2014 en Hungría, confía en que poco a poco se van a colocar en posición de estar peleando por los puestos de honor con Mercedes, Ferrari y Red Bull.

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