Carlos Sainz: «¿Leyenda? Me considero un afortunado del deporte español»

Carlos Sainz atiende a los medios antes de partir hacia el Rally Dakar, que se corre en Paraguay, Argentina y Bolivia del 2 al 14. /AFP
Carlos Sainz atiende a los medios antes de partir hacia el Rally Dakar, que se corre en Paraguay, Argentina y Bolivia del 2 al 14. / AFP

Antes de su último Dakar con Peugeot, el campeón del mundo de rallies y piloto de Peugeot en el Dakar 2018 explica cómo llega y qué claves tiene la edición 2018 del raid, donde parte como uno de los favoritos

DAVIDSÁNCHEZ DE CASTRO

Con sonrisa profesional, pero sincera, Carlos Sainz (Madrid, 1962) estrecha la mano fuerte, confiado y sabedor de que está en un momento clave de su carrera. El ocaso al que le obliga la edad no le resta ni un ápice de competitividad y, aunque últimamente es su hijo quien está en boca de todos, sigue siendo el mismo piloto letal, competitivo y rápido que le ha llevado al olimpo de los rallies. Ahora afronta su último Dakar con Peugeot, pero no porque se retire, sino porque es la marca quien lo deja. De momento, no quiere colgar el casco.

Después de tantos Dakar, ¿cómo se plantea este?

–Es muy sencillo. El Dakar llega de año en año. Si quieres hacerlo es para intentar ganarlo. Es la repetición de cada año a estas alturas. Estoy motivado y con ganas de que llegue.

¿Cuántos años quedan de disfrutar a Carlos Sainz, que ahora hay que matizar, compitiendo?

–Obviamente, no muchos. Yo siempre digo que mi carrera deportiva acabó en 2004. Mi vida han sido los rallies. Luego surgió el Dakar y he corrido muchos más de los que pensaba. Me hacía ilusión ganar el Dakar, ser el primer español en coches en ganarlo y lo conseguí. He tenido la motivación para volver cada año. ¿Qué va a pasar en 2019? No lo sé. Sé lo que va a pasar en 2018: que voy a correr en este Dakar. Pero vamos: poco más de sí da la cosa.

Ahora que se va Peugeot, y si decide seguir, ¿qué va a pasar? ¿Dará el salto a otras categorías?

–Camiones, no. De eso puedes estar totalmente seguro: no correré el Dakar nunca en camiones. No voy a correr ni en camión, ni en moto, ni en quad, lo cual no quita que vuelva a correr. No lo sé ahora mismo. Mis energías están en el Dakar 2018. Cuando acabe, me plantearé qué voy a hacer en un futuro. No me preocupa mucho.

«Es una edición táctica, hay que tener mucha sangre fría y sacrificar etapas para salir en el sitio justo»

En el ‘dream team’ de Peugeot, que ha dominado en los últimos Dakar, ¿a qué compañero teme?

–Son tres compañeros muy duros. Peterhansel y Loeb son dos pilotos espectaculares. Uno es experiencia y el otro es velocidad pura. Despres ha demostrado que va a su ritmo, y ya demostró en el Silk Way lo que puede hacer. Ganó, por accidente, pero ganó a los otros dos pilotos Peugeot.

¿Es este un Dakar en dificultad creciente?

–En eso tengo mis dudas. Dificultad a final del rally, sí y mucha, con etapas en Fiambalá y Belén en Argentina y con mucho calor fuera de pista. Pero también el principio del rally, con cuatro días fuera de pista en el desierto peruano que, de lo que yo conozco, es el desierto más desierto de toda Sudamérica. Con etapas largas, etapas de navegación… En el segundo día los coches salen por delante y no habrá trazadas, con lo que el primer día, que es un día corto, casi lo mejor es pinchar y perder cinco o seis minutos para salir el décimo, octavo o noveno. Hay mucha táctica este año. Hay que tener mucha sangre fría y sacrificar etapas para salir en el sitio justo sobre todo en el inicio.

¿Cuáles son las fortalezas de este coche?

–Se ha ido puliendo. Si pusiésemos el coche del primer año junto a este, veríamos la evolución. Es mucho más ancho, más largo, con reparto de peso diferente, motor mucho más potente, mejores suspensiones, mucho más ligero… Sería la evolución de la evolución del coche. Este año es, además, mucho más estable.

¿Ha dormido en la cámara hiperbárica o esperará a los últimos días?

–Sí, ya he pasado unas semanas en la tienda simulando altitud. Es muy importante para aclimatarme lo mejor posible.

Su preparación física con 55 años es envidiable. Con el paso del tiempo, ¿ha suplido esto al talento puro en los rallies? ¿Se nota más que antes quién está mejor físicamente?

–La preparación física es necesaria es muy importante en el Dakar. Es algo inherente en un piloto de carreras, y si eres veterano, más. Con 20 años, prácticamente no te hace falta nada, pero con 55 como tengo yo, es importante la preparación y la aclimatación.

«Veo supermotivado a mi hijo que afronta un año en su carrera importante, es una gran opción Renault»

¿Se considera a usted mismo una leyenda del deporte español?

–Me considero un afortunado del deporte español. He disfrutado y he conseguido abrir un camino en el mundo de los rallies. Conseguir dos Mundiales para España me hace una ilusión tremenda y encima luego un Dakar. Me considero un afortunado. ¿Leyenda? No soy yo quién para juzgar si lo soy. Desde luego, nadie me va a quitar ser el primer y de momento único campeón del mundo de rallies español.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

–Como un tío normal, agradable y que, a pesar de haber ganado, seguía siendo la misma persona. Deportivamente me siento valorado en este país. Con el tiempo, a las cosas se les da o se les quita valor, dependiendo del análisis que pueda tener cada uno.

¿Cómo ha vivido el carrusel deportivo de su hijo Carlos?

–Ha sido un año excelente para él. Ese cambio a Renault, con riesgo, salió genial. Yo le veo supermotivado y afronta un año en su carrera importante. Correr para una marca como Renault, que además está reinvirtiendo en el campeonato del mundo de Fórmula 1, es una gran oportunidad. Espero y deseo que le salga bien. Estoy convencido, porque tiene muchas ganas de hacerlo bien, de trabajar y creo que va a ser un buen año.

«Lo que está viviendo Cataluña y los españoles me pone triste»

Carlos Sainz es uno de esos deportistas que ha lucido la bandera española en lo más alto, mucho antes de que llegara la llamada edad de oro del deporte español. Por eso, la situación catalana no ha quedado fuera de su mente. «Lo vivo con tristeza», admite el madrileño, muy vinculado a Cataluña, uno de los grandes puntos donde brilla el deporte del motor en España. «Soy un defensor a ultranza de los catalanes. Soy miembro de la Junta del RACC, he colaborado con ellos mucho. Me encanta Barcelona, me encanta Cataluña. Conseguimos, junto al RACC, llevar el rally del campeonato del mundo a Barcelona. He sido un gran fan de todo lo catalán», explica el piloto.

Sainz, como una de las personalidades influyentes en la sociedad española, tiene mucho que decir en este proceso catalán y espera que tras de las elecciones poco a poco vuelva a la normalidad. «Todo lo que está viviendo Cataluña y los españoles no me gusta y me pone triste», reconoce este madridista que sufrió con la derrota en el ‘clásico’ del pasado sábado.

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