Diario Sur

Hamilton eleva el trofeo tras ganar en Austin. :: afp
Hamilton eleva el trofeo tras ganar en Austin. :: afp

Alonso y Sainz se hacen con el protagonismo

  • Doblete anodino de Mercedes en Austin, con Hamilton recortando siete puntos a Rosberg, mientras Verstappen y Raikkonen viven su particular infierno

Qué lástima que cuando suceden cosas en el asfalto no influyan más allá de lo meramente testimonial en el desenlace de una carrera. Aunque, como es el caso, la pelea más hermosa al volante enfrentara a los dos españoles encelados en litigar por el quinto puesto, un hito para Alonso y Sainz en función de las limitaciones de material del que disponen. Las seis últimas vueltas, con Massa también en el jaleo, bastaron para justificar el pago de la entrada ayer en Austin. Y pudieron hasta costarle caro a alguno de ellos. De hecho, a la hora de redactarse esta información, el ovetense y el brasileño declaraban ante la dirección de carrera por un impacto entre ambos. El asturiano se encargó de quitarle hierro por la radio, como el defensa que derriba al delantero y gesticula para hacer pensar que ha sido piscinazo. El bicampeón fue al límite en la trazada, más allá de esa barrabasada de rueda mostrada coche adelantado que las leyes físicas se encargan de echar por tierra. Aún así, el modo en el que se tiró a por ellos cuando se suscitó el percance y la decisión de superar al madrileño cuando éste le abrió en exceso la puerta recordaron al mejor 'Nano'.

Otros también contribuyeron al espectáculo desde esferas más próximas aún a la cabeza. La rabia con la que pilotó Verstappen, por ejemplo. Se zampaba todos los pianos, su ingeniero le recordaba que las gomas tienen estipulada una vida y él respondía en la conversación por radio que no estaba dispuesto a conformarse con la cuarta plaza. Era el tiempo en el que perseguía al propio Rosberg, quien en la salida había sido superado por Ricciardo. El joven holandés carece de medida y lo paga. Un error mayúsculo le hizo entrar en 'boxes' en la vuelta 28 cuando el equipo no le había llamado. Se topó con el garaje vacío y en la maniobra -que no tendría precio convertida en un episodio acelerado y en blanco y negro, como cien años atrás- perdió un mundo. Luego, su Red Bull le castigó dejando de funcionar y convirtiéndole en uno de los cuatro damnificados en Texas.

Más problemas

Como lo fue también Raikkonen, con quien mantuvo un pulso más que apretado. El finlandés volvía a superar a Vettel y se instalaba en el radio de acción del cajón a la espera de acontecimientos cuando le avisaron de que algo había ido mal en su cambio de neumáticos -una rueda sin apretar- y tuvo que retroceder hasta los garajes. Como para comer cristales.

El destino se había cargado así lo más interesante de la reunión. Por delante, Hamilton por fin había arrancado bien, haciendo valer su 'pole'. Rosberg tampoco lo hizo mal, pero en su intento de vigilar a su compañero le abrió la puerta a Ricciardo, al que acabó superando tras los pasos por boxes. Con este triunfo, el 50 de su carrera que eleva a 101 sus podios, el británico reduce en siete puntos su desventaja con Rosberg, quien amagó con apretarle recortándole un segundo por vuelta. Quedan tres carreras (75 puntos) y el margen que maneja el alemán es de 26 puntos. Con tres dobletes y él en el papel de segundo como ayer, a lo que puede aspirar en modo conservador, se garantizaría el título. Pero seguro que Hamilton no se contentará con intentar ganar y tratará de favorecer que el tráfico en cabeza llegue a confundir a su coequipier. En Austin llegó a firmar un par de sustos innecesarios bloqueando las ruedas cuando descontar vueltas para acabar tras el inglés era la opción más inteligente.