Diario Sur

Márquez enseña su 'manita'

Márquez posa ante el público nipón, ya coronado.
Abajo, su hermano Álex y José Luis Martínez le
alzan a hombros aún sobre el asfalto :: motogp
Márquez posa ante el público nipón, ya coronado. Abajo, su hermano Álex y José Luis Martínez le alzan a hombros aún sobre el asfalto :: motogp
  • Las caídas de Rossi y Lorenzo en Motegi le dejan vía libre para la coronación: quinto título, tercero de MotoGP, en siete años

'¡Dame esos cinco!', rezan las camisetas que surgen del 'box' en cuanto Marc Márquez consuma la crónica de un título anunciado, aunque no esperado para ayer en Motegi. Como si el destino le debiera una por lo sucedido en 2015, el de Cervera dio en la diana con su primera bala, algo que no le había pasado con sus dos anteriores entorchados, celebrados sin victoria. Nunca había subido a lo más alto del cajón con su Honda RC en ese trazado japonés y ya tocaba. «Santi -Hernández, su jefe mecánico- me dijo que no empujara para ganar, pero tenía que hacerlo». Así es este pulverizador de récords, incapaz de frenar.

Esta vez le salió todo como ni imaginaba. Aportó lo que estaba en su mano. Desde la salida apretó. Rossi dibujó un caballito y la falta de tracción le penalizó. Lorenzo quiso aprovecharlo, pero Márquez ya estaba encendido. Con Rossi se picó. Ambos contestando cada pasada. Tres por barba. Una reyerta que el mallorquín tradujo en medio segundo de espacio libre. Espejismo. En el cuarto giro, el ya tricampeón de la cilindrada reina se cansó de especular. Aceleró el ritmo, se puso al frente y dejó clara su estrategia. Un reto que sólo Rossi intentó contestar. Le iba taponando el conservadurismo de Lorenzo -al que le lleva sobrando media temporada- y pasó de su compañía porque veía a la Honda 93 cada vez más lejana.

Ese orgullo le jugó una mala pasada al italiano, que se iba al suelo en la curva 10. Con Rossi 'k.o.' el título se le ponía a tiro a Márquez si Lorenzo no figuraba en la foto del podio. Y podía suceder porque su cansino ritmo daba pie a la reacción de quienes llegaban por detrás. Dovizioso lo tenía a tiro y Viñales, tras deshacerse de Aleix Espargaró en el pulso de Suzuki, se apuntaba a la fiesta.

Quedaban cinco vueltas y Márquez se permitía el lujo de aflojar, a la espera de acontecimientos. Quedaba el último golpe de efecto, el chispazo que definiera la función. Jorge Lorenzo caía de maduro sin estar buscando límite alguno. Cuando en el siguiente paso por el muro la pizarra del líder confirmaba la eliminación, a Marc le entró un vértigo casi nunca antes experimentado. «No sabía lo que me pasaba, me puso muy nervioso. Me di cuenta de que había entrado en tercera en una curva de primera y después en quinta en una de tercera», decía Márquez, pletórico.

Casco dorado

Vuelta de honor luciendo el vestuario del campeón y el ya tradicional casco dorado que le suministraron a pie de pista su hermano Álex -piloto de Moto2- y José Luis Martínez, que dejó su etapa de piloto de motocross para ayudar al de Cervera en su preparación. Emoción incontenible en el parque cerrado, extrapolado a las tribunas donde sus seguidores nipones fundían sus lágrimas con las del equipo, las de Emilio Alzamora las más abundantes. La cruz de la moneda caía del lado de Yamaha. Rossi dejaba discretamente su box con una mirada de resignación clavada en el suelo y Lorenzo ni siquiera pasó por el garaje tras deslomarse y se refugió en una oficina del equipo.

23 años y 242 días era la edad exacta ayer de Marc Márquez, confirmado como el piloto más joven en ganar cinco títulos mundiales y también tres en la cilindrada reina (125 en 2010, Moto2 en 2012, y MotoGP en 2013, 14 y 16). Cualquier repaso a sus números perturba la razón. Limitando el análisis a la categoría estrella, ha ganado un 42 por ciento de las carreras que ha corrido, sumando un 72 por ciento de podios. En las 147 citas mundialistas que acumula desde que debutó en 2008 aporta a los anales del certamen 55 victorias, 89 podios, 64 'poles' y 48 vueltas rápidas.

Más sereno tras el protocolo del podio, Márquez reconocía la complejidad vivida este año. «Hemos hecho un gran proyecto y ahora tenemos una moto competitiva. Cuando el equipo tiene la misma mentalidad, todo es más fácil. Cada año das lo mejor, pero la presión de este año ha sido muy elevada», confirmó. En las tres carreras restantes el interés se centrará en el subcampeonato, con Rossi y Lorenzo separados por 14 puntos.