Aquel verano de la jugadora Pepa Moreno

Pepa Moreno (dcha), junto a Susana Martínez /
Pepa Moreno (dcha), junto a Susana Martínez

Pocas jugadoras pueden presumir de su palmarés en balonmano playa después de numerosos veranos compitiendo en infinidad de torneos nacionales e internacionales

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El deporte, y más en concreto, el balonmano lo es casi todo en la vida de María José Moreno, más conocida como Pepa y todo un referente en Málaga. Lo que no se conoce tanto es que quizás no haya una jugadora española que pueda presumir de su palmarés en la modalidad de balonmano playa, incipiente pero cada vez más consolidada en España yEuropa. Los veranos en la vida de la actual presidenta del Rincón Fertilidad –ejerce como tal desde la pasada campaña– han estado marcados por la arena (natural o artificial) de playa, la competición y los buenos recuerdos.

«Antes lo disfrutabas más. Éramos siempre los mismos equipos y entablábamos una amistad con ellos. Era la esencia del deporte», relata con un poco de nostalgia Pepa Moreno, que recuerda que sus primeras noticias acerca de la existencia del balonmano playa datan del año 2000. «Al principio sólo estaba el Campeonato de España, y no había más pruebas. Recuerdo que terminamos nuestra temporada en mayo y una de las compañeras me comentó que fuéramos a jugar un torneo, y me enganché», evoca. Aquello fue en Mazagón (Huelva, 2003), muy cerca de la zona afectada por el incendio en las proximidades de Doñana de este verano.

«Empecé a tirar de las niñas y nos juntábamos las mismas amigas casi siempre y solíamos ganar», explica Moreno, que cita de carretilla los nombres: Susana Martínez, María Nieto, María Eugenia González (más conocida como ‘Maru’), Almudena Cerrudo, Alma Valiente, Mercedes Fernández (la portera), las hermanas Fernández (Ana, Marina y María, esta apodada ‘Mariquilla’) y Carolina Torres.

En detalle

De las pistas a los despachos. Pepa Moreno (Málaga, 39 años), que lo fue todo como jugadora en el Balonmano Málaga Costa del Sol, ahora preside el club (en la actual etapa, con el patrocinio de Rincón Fertilidad) casi forzada por las circunstancias y después de la mejor temporada histórica de la entidad

Eran poco más o menos que las componentes del equipo juvenil del Balonmano Málaga Costa del Sol, con Pepa ya en la primera plantilla, la única sénior. «Estuvimos juntas hasta 2010 o 2011. Luego cada una ha tenido su vida, porque el balonmano playa suponía estar casi todos los fines de semana fuera y no era plan», justifica la ahora mandataria del Rincón Fertilidad.

Las giras para los torneos eran toda una aventura. Carretera, sin manta. «Sin duda. Fue una de mis mejores épocas. Lo que más nos enganchó fue el ambiente. Nos lo pagábamos todo nosotras, incluida la gasolina. Íbamos en dos o tres coches y nos solíamos quedar en campings. Hemos llegado a dormir en la playa, porque no teníamos para el alojamiento, pasando frío por la noche... Claro que lo hicimos una vez y no más. En una ocasión se compró una caravana para los desplazamientos e íbamos con Diego Carrasco (actual entrenador del Rincón Fertilidad)», evoca.

«Se creaban unos vínculos muy fuertes entre las jugadoras, éramos como hermanas»

El calendario se nutría de competiciones en la costa gaditana y onubense, en Sevilla, en la cornisa cantábrica... Con el paso de los años el equipo, acostumbrado a ganar, utilizaba los ingresos de los premios para costear los viajes y buscar un mejor acomodo, por ejemplo en apartamentos. El calendario era intenso cada fin de semana. «Cada dos horas jugábamos un partido. En un mismo día podíamos tener hasta cuatro. Te bañabas, ibas al apartamento.. Era convivencia pura. Se creaban unos vínculos muy fuertes.Se podía decir que éramos todas hermanas, y hacíamos lo que nos gustaba», afirma.

En concreto, Pepa Moreno tiene muy buenos recuerdos de la organización de torneos en la playa de La Victoria en Cádiz. «Allí quedé subcampeona del mundo con la selección española, mi primera medalla con el combinado nacional en mi segundo año de internacional», argumenta. Y también de Sevilla, donde se montaban los campos de juego en un parque con arena artificial. De aquel balonmano playa con dorsales directamente pintados en las camisetas, sin licencias o casi sin lugares en los que poder jugar a otro actual más profesionalizado, con la televisión como testigo y algunos patrocinios. Así, la Federación Española de Balonmano ha creado dos circuitos, el Arena 1.000 y el Arena 500, y cada vez hay más escenarios.

Pero pocas o ninguna de las nuevas jugadoras puede presumir de tantos títulos como Pepa Moreno, campeona de España en seis ocasiones, ganadora de la Champions Cup (torneo de clubes) en 2016 y subcampeona del mundo. Normalmente, Odalys Iglesias (de origen cubano), Susana Martínez y la propia Pepa eran fijas en los planes de la selección, en la que las andaluzas mandaban. Sin embargo, ahora ya se le hace difícil compatibilizarlo todo, máxime como presidenta de un club. «El Campeonato de España en este año coincide con la pretemporada (de su club)», dice, pero forma parte del cuerpo técnico de la selección sub-17.

El balonmano playa incluye variantes respecto al de pista, y no sólo en el reglamento y el sistema de puntuación . «Es muy diferente. Tienes que ser mucho más dinámica, ágil y coordinada –puntualiza Pepa–. Los tiempos son más cortos. Haces giros de 360 grados saltando en el área y eso hace a su vez que sea más exigente. Además, el juego es muy distinto, porque siempre atacas en superioridad. Premia un poco el espectáculo, las piruetas».

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