Unidos por la pasión del curling

Alfonso González, Daniel Palomo, Fernando Galván y Miguel Ángel Vegas posan en la redacción de SUR con su última medalla. /Ñito Salas
Alfonso González, Daniel Palomo, Fernando Galván y Miguel Ángel Vegas posan en la redacción de SUR con su última medalla. / Ñito Salas

El equipo malagueño Los Compadres, tercero en el último Campeonato de España

CARLOS J. MARTÍNEZ

Cinco malagueños han conquistado la medalla de bronce en el campeonato de España de curling. ¿De curling? Sí, uno de los deportes estelares de los Juegos Olímpicos de invierno. El origen de esta modalidad deportiva se sitúa en Escocia, en torno al año 1500, y se practicaba con piedras en lagos congelados. Las potencias de este deporte son Canadá y Estados Unidos, y en el plano europeo, Escocia.

«Todo surge en 2010. Nos conocemos de toda la vida. Somos del mismo barrio. Empezamos a engancharnos al curling viéndolo por la televisión. A raíz de ahí empezamos a indagar qué podíamos hacer. Creamos el club a finales de 2010 y en 2011 ya estábamos disputando el Campeonato de España», explica Alfonso González, integrante del equipo, sobre los inicios de Los Compadres, que es el nombre del conjunto malagueño de curling, integrado por Daniel Palomo, Miguel Ángel Vegas, Fernando Galván, Alfonso González y Carlos Barquero.

Los inicios fueron totalmente a ciegas. «Contactamos con todos los clubes de curling que existían para pedir información. Sólo pudimos contactar con el de Vitoria, que nos ayudó. Nuestra primera toma de contacto real con el curling fue en Escocia. A ese viaje nos acompañó una persona del club de Vitoria», recordó Daniel Palomo acerca de los primeros pasos del equipo en el mundo del curling.

Pero, ¿cómo se juega al curling?

El curling tiene por objetivo trabajar en equipo para acomodar piedras, que son lanzadas en una pista de hielo, desde una distancia de 45 metros, lo más cerca posible de una referencia en el suelo, y así sumar la mayor cantidad de puntos. Un partido de curling se divide en diez tiempos en los que cada equipo lanza ocho piedras cada uno. Hay un lanzador, que arroja la de granito, de unos 20 kilos. Una vez que ambos equipos han lanzado dentro de la ‘diana’, lo que se hace es contar. A partir del ‘tee’, una marca en el suelo, se busca de qué equipo es la piedra que está más cercana. Ese suma un punto. Si la segunda piedra más cercana es del mismo equipo, se le da otro punto. Así, hasta que se topan con la primera piedra del otro equipo.

Los Compadres son el único club de curling que existe en la franja Sur de España. «Nos toman siempre como que somos muy alegres y el hecho de que por qué jugamos al curling si tenemos sol. Es un deporte muy sociable, que te permite conectar con otros equipos. Al no ser tan elevado el número de clubes, es como una pequeña familia, en la que todos nos conocemos», explicó Miguel Ángel Vegas. Además su compañero apuntó que «ahora ya la gente nos respeta más y dicen ‘cuidado, que los malagueños te ganan’» en relación al nivel que va adquiriendo ya el equipo.

El equipo, entrenándose durante el último campeonato de España.
El equipo, entrenándose durante el último campeonato de España. / SUR

Para probar el curling estos cinco malagueños tomaron un avión rumbo a Edimburgo. «La primera toma de contacto fue increíble. Nada más llegar pisé el hielo y me caí de espalda. Además, me llevé una buena bronca porque en Escocia el curling es muy respetado», recordó entre risas de todo el equipo Miguel Ángel Vegas. «Pensábamos que iba a ser dificilísimo de jugar, pero poco a poco se le pilla el truco. Lo puede practicar cualquiera y además engancha», apuntó Fernando Galván.

Planificación

Debido a que en España escasea el número de pistas en las que practicar curling, el equipo de Los Compadres’ debe planificar con antelación sus salidas para entrenarse. Muchas de ellas son en el extranjero. «Nos sale más barato entrenarnos fuera de España que aquí. Es más económico ir a Edimburgo u otra capital europea que alquilar en España un coche y darnos doce horas de viaje», explicó Daniel Palomo; además, apuntó que «en Edimburgo se puede jugar por tres libras por personas».

Con pocas instalaciones apropiadas para la práctica de esta disciplina en nuestro país, el equipo debe viajar al extranjero para poder entrenarse

Por estas dificultades para entrenarse suelen hacer sólo dos entrenamientos al año, ponen en más valor aún todos los logros que consigue el equipo. «Competimos contra equipos que entrenan todas las semanas y tienen una estructura mucho más profesionalizadas», confesó Alfonso González. El equipo compite actualmente en Segunda, aunque entre sus méritos está el haber jugado en Primera. «Para nosotros la medalla de bronce nos supo a poco, porque nos veíamos para ascender», explicó Fernando Galván.

Desde Los Compadres piden apoyo institucional. No sólo para ellos, sino cara a que existan infraestructuras que fomenten la práctica de esta disciplina. «Queremos que en Málaga se cree afición al curling, pero sin pistas acondicionadas para ello es imposible», se lamentan los miembros del equipo, una fomación que sigue luchando por su pasión y que ,en 2020, en su décimo aniversario, pretende viajar a Canadá.

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