El último 'show' del 'rayo'

Usain Bolt se despide esta noche, en Londres, de los 100 metros, la prueba que le ha encumbrado al Olimpo del atletismo

MIGUEL OLMEDA MADRID.

Durante la última década Usain Bolt ha sido el 'rey midas' del atletismo, del deporte en realidad: todo lo que toca se convierte en oro. Las marcas se pelean por contratarle y los mítines por convertirle en cabeza de su cartel, y a él le encanta tanto protagonismo. Del mismo modo que no soporta dejar de ser el número uno sobre el tartán. Por eso ha decidido dejarlo antes de que ocurra, empujado por la treintena y un puñado de jóvenes norteamericanos que vienen pisando fuerte en el hectómetro. Hoy (22.45 horas, Eurosport), el jamaicano se despedirá de los 100 metros, la prueba que le ha encumbrado a la cima del atletismo. Jesse Owens fue el más importante, Carl Lewis la primera superestrella, y Usain Bolt el mejor de la historia. Un atleta irrepetible.

Desde su irrupción en la recta, allá por 2008, el 'rayo' se ha paseado por las pistas de todo el mundo haciendo gala de una supremacía insultante. Se pueden contar con los dedos de una mano las carreras que ha perdido desde entonces. Pero más allá de sus estratosféricos récords en el 100 y en el 200, 9.59 y 19.19, respectivamente en el Mundial de Berlín de 2009, Bolt lideró la última revolución del atletismo.

«En los 100 metros ha supuesto un salto de calidad importante para lo que venían siendo los años ochenta y noventa, e incluso también los primeros del siglo», apunta Ángel David Rodríguez, diez veces campeón de España en el hectómetro. «Maurice Greene, por ejemplo, no estaría ni siquiera al nivel que están hoy Justin Gatlin o Christian Coleman salvo en sus dos mejores días», añade el velocista madrileño. «Eso ha sido un gran avance, y ha sido junto a la maratón la prueba que más ha evolucionado en los últimos años», asegura, y apostilla que «además de meterle dos décimas al anterior récord, ha arrastrado a otros atletas». Como por ejemplo Tyson Gay, Johan Blake, Asafa Powell y Justin Gatlin, todos por debajo de los 9.75 segundos imbatibles antes de 2007.

Como todos los genios, Bolt nunca se ha caracterizado por ser un estajanovista, aunque el 'Pájaro' defiende que «sin trabajo, por mucho talento que tengas, no llegas». Y vaya si ha llegado lejos el jamaicano, un velocista atípico. «Era un atleta de 200, el mejor del mundo en todas las categorías, y con 23, 24 años empezó a entrenar de otra manera hasta convertirse en uno de 100», señala Rodríguez en lo que define como un proceso «extraño», porque los atletas «suelen ir subiendo de distancia según avanza su carrera, y él ha ido al revés». Esos orígenes en la curva son uno de los secretos de Bolt a la hora de mantener su pico de velocidad al final de cada prueba, hasta los 85 o 90 metros. «No como los especialistas de 100, que en los últimos diez metros no son tan rápidos como en los que van del 50 al 60», sostiene. Ni siquiera le falla la salida, pese a sus 195 centímetros de altura.

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