Thea Zabell, la nueva generación del remo

Thea Zabell, exhausta tras su triunfo con Cambridge frente a Oxford en la legendaria regata que enfrenta a las dos prestigiosas universidades./SUR
Thea Zabell, exhausta tras su triunfo con Cambridge frente a Oxford en la legendaria regata que enfrenta a las dos prestigiosas universidades. / SUR

La marbellí de origen inglés se proclamó con Cambridge campeona de la histórica regata contra Oxford

MARINA RIVAS

Hay personas que, desde que nacen, están destinadas a hacer cosas grandes. Bien por el peso de un apellido, porque lo lleven impreso en los genes, o porque su vida se mueva en función de metas inverosímiles. A pesar de sus raíces inglesas, no hay malagueño, amante del olimpismo, que no sepa de la importancia de la fuengiroleña Theresa Zabell para el deporte de la provincia y el español. Ahora, la regatista española más laureada de la historia tiene a otra referente dentro de la familia. Su sobrina Thea Zabell. Con sólo 22 años y, tras 15 de ellos residiendo y estudiando en Marbella, ha logrado coronarse como vencedora de la histórica regata entre las universidades de Oxford y Cambridge, junto al equipo de esta última. Se trata, nada menos, que de dos de los centros académicos más prestigiosos del mundo y, a nivel deportivo, de todo un exportador de jóvenes talentos internacionales en remo.

Para comenzar a evidenciar sus cualidades deportivas, cabe destacar su 1,85 de altura, su rápido aprendizaje (sólo lleva tres años remando) y su exigencia personal en todo aquello que se proponga. Y es que, para acceder en la Universidad de Cambridge, en la que este año se gradúa de la carrera de biotecnología, Zabell tuvo que dedicarse en cuerpo y alma a construir un currículum académico brillante. «Para llegar hasta aquí hay que sacrificarse mucho. En el colegio de Marbella (English International College) no sólo era estudiar, también practicábamos música y deporte. Son aspectos que universidades como esta tienen en cuenta a lo hora de seleccionar a sus alumnos», comienza. Y señala: «Además, para entrar te piden que pases todos los exámenes con un 95 por ciento. Desde pequeña ya me decían que tenía potencial para llegar hasta aquí». Eso sí, en cuanto al remo, la joven, que por el momento sólo practicaba hípica, apenas sabía nada al respecto.

«Tengo trabajo para el año que viene; después evaluaré si soy deportista profesional o desarrollo mi carrera», asegura

En Londres, esta histórica regata, cuya primera edición masculina fue en 1829 y la femenina en 1927, es todo un espectáculo de masas. Concretamente, al final de marzo, reunió a más de 250.000 personas, que se acercaron a orillas del Támesis para ser testigos de esta mítica carrera de 4 millas (6,8 kilómetros). Cada universidad compite con dos embarcaciones, de 8 remeras y una timonel/conductora, en dos carreras diferentes. La de primer nivel, que se retransmite por televisión y en la que compitió Zabell y una segunda con estudiantes que no han podido conseguir un hueco entre los mejores. A lo que cabe destacar que algunos de estos universitarios acaban formando parte de su selección nacional de remo en los Juegos Olímpicos. «Hace dos años competí con el primer barco, pero no gané, y el pasado 2017 competí con el segundo y sí gané, pero esta ha sido mi primera gran victoria con el barco uno. Ha sido increíble. Aquí, ese día se vive como una gran fiesta», destaca.

Preparación intensa

Todo un año preparando sin descanso una intensa carrera que el conjunto de la marbellí concluyó en 19 minutos y 10 segundos (el récord está en 18.33). «Hacemos unas 20 horas de entrenamientos semanales entre gimnasio, remo en agua, remo en las máquinas… Y competimos durante el año con otras universidades», describe. Y continúa: «Son muchos días para preparar un solo día y los nervios siempre están ahí, vemos helicópteros alrededor, cámaras de televisión, mucho público… Pero sabíamos que esta vez tenía que salir bien. Los nervios se van cuando estamos en el agua, cuando estás mirando al otro barco y sólo piensas en cómo debes hacerlo». Y así fue, la marbellí levantó un título de vencedora, además, bajo la atenta mirada de su tía, Theresa, la que quizá se vea reflejada en ella. «Le gusta venir a verme competir, se pone muy contenta», señala.

Está punto de acabar los estudios de biotecnología en esta prestigiosa universidad británica y es sobrina de la bicampeona olímpica malagueña

Por el momento, aún siendo consciente de que posee un gran potencial como deportista de élite, desconoce lo que le depara su futuro y prefiere centrarse en el presente. «Por ahora, tengo trabajo para el año que viene en una compañía de biotecnología, haciendo órganos sintéticos. Después de esto evaluaré si quiero enfocarme a ser deportista profesional o quiero desarrollar la carrera que he estudiado», asegura, con los pies en el suelo y una portentosa mente difícil de encontrar en muchos jóvenes de su edad. Todo ello mientras compagina su estancia en Londres y alguna que otra visita a la casa de su familia en Marbella, donde sigue manteniendo el contacto con muchos de sus amigos de la infancia.

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