El salto de gigante de Víctor Arévalo

El malagueño Víctor Arévalo con la camiseta del Osasuna Magna./Marina Rivas
El malagueño Víctor Arévalo con la camiseta del Osasuna Magna. / Marina Rivas

El jugador malagueño pasó de la Tercera a la Primera División nacional de fútbol-sala, donde ha permanecido seis temporadas con el Osasuna Magna

MARINA RIVAS

No muchos pueden decir que han cumplido con su meta de dejarse ver por la máxima categoría del fútbol-sala nacional. En el caso de los jugadores malagueños, la realidad se restringe aún más. Y es que en esta campaña que acaba, sólo dos jóvenes de la provincia disputaron la Liga Nacional en Primera División. Salidos del mismo barrio, aleccionados en el mismo club (el Girón), jugando en la misma posición (ala) y con sólo un año de diferencia. Si hace unos meses veíamos al costasoleño, David Ruiz 'Burrito', levantar la Copa de España con el Jaén, ahora hablamos de Víctor Manuel Arévalo, de 28 años. Desde hace seis temporadas en el Osasuna Magna (antes Xota), este último se consagró como uno de los jugadores más veteranos del cuadro navarro, con el que este año batió el récord de puntos del club en la liga (62 frente a los hasta entonces 54). Su situación, sin embargo, acaba de dar un vuelco. Y es que, concluido su contrato, el malagueño busca una nueva casa, eso sí, sin cambiar de división.

Nunca se le dio demasiado bien estudiar, pero desde pequeño tenía claro dónde quería llegar. «Cuando le dije a mis padres que quería ser jugador profesional se lo tomaron bien. Han visto lo mucho que he luchado por este deporte, me han visto trabajar también en la hostelería, 13-14 horas y saben que me sacrifico con lo que hago. Cuando salió la oportunidad de irme a Primera me dijeron que fuera a por ello sin pensarlo, que esa era mi oportunidad». Y es que, hasta entonces, el malagueño sólo pudo desarrollarse, primero en la escuela del Girón y, más tarde, en el Rincón de la Victoria. Ahí cambiarían las tornas. «Era una liga por debajo de tercera y ese año ascendimos. Ahí, el entrenador, me recomendó para el Osasuna Magna. Hice las pruebas y allí me he mantenido 6 años», recuerda el ala.

Víctor, como sella su elástica, compaginó durante bastantes años el fútbol once con el que todavía muchos siguen llamando 'futbito', aunque a los profesionales les repela este seudónimo. «Es una de las cosas que más me molesta. Nos comparan mucho y nos dicen que somos personas que no valíamos para el fútbol y nos tuvimos que pasar a un campo más pequeño. No, la gente se prepara para jugar al fútbol-sala. Son deportes totalmente distintos», destaca con contundencia. Sea como fuere, su calidad técnica, su energía y su potente disparo con la zurda le hicieron permitieron hacerse un hueco en el cuadro navarro, donde tuvo un debut muy especial (temporada 2012-2013), del que recuerda: «Fue muy grande, en Primera y con lo que significa el Palau, además en un partido muy igualado, que acabó 3-2. Aquel Barcelona lo ganaba todo y, para ser el primer partido, dimos mucha guerra».

No sólo su estreno en la máxima categoría fue sonado, sino también en la Copa de España. «La primera que jugué fue contra ElPozo. Me dieron un buen pase, tiré casi con los ojos cerrados, sin saber dónde iría el balón y entró. Celebré ese gol corriendo por la pista como si no hubiera un mañana», relata, todavía con la emoción del momento.

Nuevo destino

De aquello han pasado seis temporadas, en las que, entre sus mayores logros, están el llegar a semifinales de la Copa de España o el alzarse como subcampeones de la Copa del Rey, el pasado año. Ahora, tras concluir su contrato con el Osasuna, con restos de tristeza, aunque motivado, sólo le queda hacer las maletas y buscar un nuevo destino. «Me da mucha pena, dejo muchas cosas allí, buenos amigos, gente que me ha dado mucho, momentos que me han hecho madurar…», explica, y continúa: «Ahora quiero irme lo más cerca posible de casa, a algún equipo andaluz y tener a la familia cerca, que después de tanto tiempo fuera ya me toca».

Quizá en los próximos días sus deseos sean órdenes para algún equipo andaluz y Arévalo pase de enfrentarse a Burrito a compartir filas con él en el Jaén. Contra él se midió en los últimos 'play-off' de la liga, donde esta vez venció Burrito (2 cruces a 1) y contra él recuerda algún que otro 'pique'. «No solemos darnos muchas patadas, pero cuando hay que darlas, hay que darlas. Luego, en verano ya lo recordamos entre risas y sin problema, somos amigos desde hace muchos años», bromea el ala.

Aunque otra de las opciones podría ser la de verle en el nuevo proyecto del UMA Antequera, recién ascendido a Primera para el próximo curso. «El tener a un equipo como el UMA en la élite, da un gran salto de calidad a la provincia. No es lo mismo que un niño que esté empezando tenga que irse a buscar su hueco en un equipo de fuera, a que tenga la referencia en su misma ciudad», explica. Un aliciente que plantea fundamental para la calidad de los futuros talentos de Málaga. Por el momento, a Víctor le quedan muchas incógnitas por resolver, pero siempre mantiene su convicción: «Tengo claro que quiero seguir estando en el máximo nivel, me veo bien para seguir en Primera todavía».

Manuel Clavijo, del Girón: «Es un orgullo verlos en Primera»

De un humilde club de barrio, el Girón, que en el que ahora entrenan 120 niños y niñas, salieron los dos únicos malagueños que disputan la máxima categoría. En boca de su presidente, Manuel Clavijo, que conoce bien a ambos, sólo caben calificaciones positivas: «Es un orgullo verlos en Primera, además de sus cualidades, hay un trabajo de base que hace que pueda estar donde están», señala. «Desde pequeño destacaban, Víctor es un poco más mayor y estaba en otra categoría, aunque a veces subíamos a Burrito con él y jugaban juntos. Son muy humildes, nunca se olvidan de su barrio. Cuando pueden, nos ayudan con la entrega de trofeos de final de temporada y son los primeros que nos donan camisetas para rifarlas, se prestan a todo», explica Clavijo.

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