Regino, aclamado en su llegada a España

Los más cercanos a Regino (Francesca Occelli, Elena Aragón y Álvaro Aragón), ayer junto al medallista olímpico en Barajas con barbas postizas. :: marina rivas/ FOTOS :
Los más cercanos a Regino (Francesca Occelli, Elena Aragón y Álvaro Aragón), ayer junto al medallista olímpico en Barajas con barbas postizas. :: marina rivas / FOTOS :

«Ha sido muy emocionante, estábamos muy nerviosos y al final hasta he llorado un poquito», se sinceró su novia, Elena Aragón Los mejores amigos del mijeño estuvieron en Barajas y celebraron el bronce olímpico con barbas postizas

MARINA RIVAS

málaga. Pasaban las 14.00 horass. El vuelo del equipo olímpico de snowboard, que llegaba de hacer escala en Doha, se estaba haciendo de rogar y alrededor de un centenar de personas allí presentes comenzaba a impacientarse. Pero, por fin, tras una larga espera, se abría la puerta de llegadas de la T4 de Barajas y entraba el hombre al que todos estaban esperando, el malagueño que acaba de hacer historia al hacerse con el bronce en los Juegos de invierno de Pyeongchang, Regino Hernández. Con una sonrisa de oreja a oreja, los ojos brillosos y, por supuesto, con su particular gorro y su barba desaliñada, sin perder la esencia. Cargando un carro de maletas y con las espaldas cubiertas por sus compañeros Lucas Eguíbar y Laro Herrero, el primer impulso del malagueño no fue otro que el de acudir a los brazos de su novia, Elena Aragón. Todo ello, mientras el público, expectante por conocer al tipo del que todos hablan, ovacionaba al 'rider' de Mijas.

Qué extraños se le hacían este tipo de recibimientos a Aragón, que minutos antes de que entrara por la puerta su pareja explicaba que nadie acudía hasta ahora a ver llegar a Regino después de una competición. Sólo ella y quizá alguno de sus amigos, para recogerle en coche y marchar a casa. Ayer, ante tantos ojos y varias cámaras de fotos y de televisión, resultó muy diferente. «Ha sido muy emocionante, estábamos todos muy nerviosos y al final hasta he llorado un poquito. Ahora que ya está aquí estoy más tranquila. necesitaba tenerlo cerca y celebrar este triunfo con él todo lo que pueda», aseguró la joven. No fue la única en dar una calurosa bienvenida al 'snowboarder'. Hasta nueve amigos más acudieron al aeropuerto equipados con banderas de España y con unas características barbas postizasque se han convertido en la seña de identidad del malagueño, cuya imagen ha logrado acaparar la atención de los medios.

«Ha salido en todas las portadas, y no sólo en los deportes, sino de todo tipo de periódicos y medios. La gente aquí en España no conoce mucho el snowboard cross, que es su modalidad, y ahora, gracias a Regino, todos saben cómo funciona y conocen su nombre», se sinceró uno de los amigos de Hernández, presente en el aeropuerto madrileño, Álvaro Aragón. Residente en Madrid y familiar de la novia del olímpico, conoce de cerca los deportes de nieve y así valoró el éxito de su amigo: «Fue increíble, un logro brutal no sólo para Regino sino para toda España que desde hace 26 años no se consiguiera una medalla... Esta vez sus compañeros Lucas y Laro no han tenido tanta suerte, pero estamos seguros de que van a traer muchos logros más». No fue el único en dar valor a este metal olímpico. De la misma forma lo reconoció otra de sus amigas, Francesca Occelli. «He sido profesional del esquí 15 años y sé el trabajo que hay detrás de una medalla como esta. Lo admiro mucho. Yo soy de Italia y sé que es un logro importante para España. Fue muy emocionante ver su concurso toda la madrugada», explicó la italiana.

Casi 18 horas de vuelo

Mientras, Regino, medalla al cuello, seguía atendiendo a los medios y cada vez eran más los seguidores y curiosos que se agolpaban a su alrededor para pedirle fotos, autógrafos o, sencillamente, felicitarlo por este logro. De la noche a la mañana, el 'rider' malagueño ha pasado a vivir una realidad a la que muy pocos pueden aspirar y cuya repercusión ni él mismo hubiera imaginado. Empezando a acostumbrarse ya a este ritmo mediático y a pesar de un vuelo interminable, el mijeño no dudó en atender a todos los que lo paraban durante el camino. «Han sido diez horas y media del primer vuelo (hizo escala en Doha) y siete del segundo. Y menos mal que viajamos en primera clase, que podíamos estirar las piernas y todo. Estoy cansado del viaje, pero esto lo que toca y estoy muy contento», se sinceró. Aunque su sonrisa era verdadera, le costaba ocultar su cansancio y las ganas de estar, al menos en aquel momento, con los que siempre lo han apoyado.

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