De promesa del boxeo a la élite mundial del trail

García posa con sus guantes de entrenamiento y ropa de trail, en referencia a los dos deportes que marcan su vida. :: paula hérvele
García posa con sus guantes de entrenamiento y ropa de trail, en referencia a los dos deportes que marcan su vida. :: paula hérvele

Rechazó una beca en Madrid para desarrollarse como púgil y ahora es campeón del mundo en la otra disciplina con la selección absolutaEl malagueño Dani García es bombero y atleta internacional

MARINA RIVAS MÁLAGA.

Colgó los guantes de boxeo para optar por las zapatillas de correr. Ahora, es campeón del mundo absoluto de trail junto al equipo de la selección española de esta modalidad de carrera por senderos. ¿Quién iba a decirle hace unos años que el cambiar de vida le daría tan buenos resultados? Y más aún teniendo en cuenta que abandonó una de sus pasiones por construir un futuro laboral estable.

Desde pequeño, el malagueño Dani García practicó boxeo, y llegó a ser campeón del mundo posteriormente en el campeonato internacional de policías y bomberos. «Estuve toda la vida haciendo boxeo, porque mi padre era entrenador y me aficioné a ello», asegura. Nunca perdió un combate. De hecho, tal era su proyección que el Consejo Superior de Deportes le otorgó una beca para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento en Madrid. Una beca que García rechazó. «Fue duro, pero ya sabía por otros compañeros boxeadores que en España no se podía vivir de esto, que con el tiempo, no tenían nada... Y preferí luchar por tener un trabajo que me gustara y con el que pudiera vivir», se sincera el deportista. Decidió entonces colgar los guantes para dedicarse íntegramente a prepararse como bombero. Otro de sus grandes sueños. «Veía a los bomberos de las películas, con el tema de las ayudas humanitarias... Me gustaba mucho y yo quería eso también», explica.

Después de cinco convocatorias, García logró entrar en el cuerpo municipal de bomberos del Ayuntamiento de Málaga en 2008, donde realiza todo tipo de labores. «Nos encargamos de cosas de la ciudad y entornos cercanos, aunque últimamento también nos están llamando en caso de que los forestales necesiten más efectivos. De hecho, ayer (el día anterior a la entrevista) trabajé 20 de las 24 horas del día», asegura. Aunque, nunca quiso dejar de lado su pasión por el deporte y optó por cambiar de aires.

García compitió durante tres años en triatlón, motivado por su mujer, toda una deportista de élite. «Ella vivía de esto, estuvo en la residencia Joaquín Blume de Madrid -para deportistas de alto rendimiento- fue varias veces campeona de España absoluta, e incluso, quedó tercera del mundo júnior», asegura el malagueño. Sin embargo, poco a poco se fue dando cuenta de que este deporte que combina la bicicleta, la natación y la carrera a pie no estaba hecho para él.

Optó entonces por este deporte de montaña y asegura que le ha cambiado la vida. «Después de empezar con el trail no creo que vuelva al boxeo», se sincera. «Con el tiempo me iba dando cuenta de que el ambiente de este deporte, al aire libre, en la naturaleza... era mucho mejor que el del boxeo, donde estaba horas y horas encerrado entrenando».

Trayectoria en montaña

Ahora no sólo es un adicto de este deporte, que desde hace escasos años ya ha pasado a formar parte de la Federación Española de Atletismo, sino que además ya acumula grandes victorias en su palmarés de trail. Entre ellas, cinco podios nacionales, del que destaca el último título de campeón de España absoluto este último año y su quinto puesto en el último Mundial. Una competición que se celebró el pasado mes de junio en Badia Prataglia (Italia) y en la que García finalizó quinto del mundo con un tiempo de 4h.29:30 que tardó en recorrer los 50 kilómetros de la prueba. Una quinta plaza que ayudó al equipo español a hacerse con el oro mundial y sobre la que García recuerda: «Cuando estás en el podio y suena el himno de España se te ponen los pelos de punta; es muy especial».

No es fácil entrenar para este tipo de carreras, cuyas modalidades de trail y ultratrail (la más extensas, de hasta 100 kilómetros), requieren de largas horas de entrenamiento. «Las semanas más duras dedico en torno a treinta horas a entrenar. Suelo ir por la Sierra de Almijara, por Jarapalos o por el Rincón, que es donde vivo desde hace cinco años», asegura el malagueño, que compagina su pasión deportiva con la laboral, como bombero, que tanto le ha costado.

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